Los crímenes de Bachar al Asad en Idlib

Bombardeos casi a diario. Amnistía Internacional denuncia al régimen sirio y a Rusia de atacar escuelas y centros médicos

Uno de los últimos ataques en Idlib, en enero. Al menos 15 personas fallecieron a pesar del alto el fuego
Uno de los últimos ataques en Idlib, en enero. Al menos 15 personas fallecieron a pesar del alto el fuegoYAHYA NEMAHEFE

La tregua en Idlib no enmascara los crímenes cometidos por las fuerzas sirias y sus aliados rusos, que sin impunidad han atacando escuelas y centros médicos. Según la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU para Siria, la ofensiva que lanzó el régimen de Bachar al Asad a finales de 2019 contra esa provincia dejó 1.500 muertos y cerca de un millón de desplazados.

En un informe demoledor, titulado: “No estamos a salvo en ningún lugar: ataques ilegales y desplazamiento masivo en el noroeste de Siria”, Amnistía internacional ha denunciado los ataques sistemáticos a instalaciones civiles y de primera necesidad, lo que constituye crímenes de guerra.

Los bombardeos aéreos y disparos de cohetes fueron más intensos entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, antes del alto el fuego en vigor desde el 5 de marzo, auspiciado por Rusia y Turquía. Según la Dirección de Salud de Idlib, durante ese periodo los ataques de las fuerzas sirias dañaron o destruyeron 10 instalaciones médicas en Idlib y Alepo y mataron a nueve profesionales de la salud y otras personas empleadas allí.

Decenas de centros médicos más tuvieron que cerrar totalmente. Entre estos centros atacados está el hospital de Al Shami, en Ariha, que fue bombardeado el 29 de enero, según un médico consultado por AI y que sobrevivió a los ataques. El testigo explicó que el bombardeo arrasó al menos dos edificios de viviendas en las inmediaciones del hospital y mató a 11 civiles, entre ellos uno de sus compañeros, e hirió a más de 30.

Ataques a escuelas

Asimismo, según la ONG siria Hurras Network (Red de Protección de la Infancia Siria), entre enero y febrero de 2020, un total de 28 escuelas fueron alcanzadas por ataques aéreos y terrestres. En un solo día, el 25 de febrero, fueron atacadas 10 escuelas y murieron nueve civiles.

AI investigó ataques efectuados contra seis escuelas durante este periodo, entre ellos dos en los que las fuerzas sirias utilizaron bombas de barril lanzadas desde el aire y municiones de racimo disparadas desde tierra el 28 de enero y el 25 de febrero, respectivamente.

Si bien los ataques documentados por AI son antes de la tregua, en los últimos días activistas sirios, consultados por LA RAZÓN, aseguran que el régimen ha seguido bombardeando las localidades del norte de Siria. El activista Wisam Zarqa confirmó a este periódico que las fuerzas del régimen estaban intentando avanzar cerca de Saraqib, localidad de la provincia de Idlib, que consiguío regresar a manos de las fuerzas rebeldes, gracias a la tregua ruso-turca.

El domingo pasado hubo una fuerte explosión en la ciudad fronteriza de Al Bab, en la provincia de Alepo, que está bajo control del rebelde Ejercito Nacional Sirio (ENS), que surgió de las cenizas del derrotado ejército Libre de Siria (ELS) en 2019. En el ataque murió la pequeña Sham Al Shihabi que se desangró por las heridas y en el bombardeo también resultó herido su padre Fares al Shihabi entre otros 15 civiles, indicó Zarqa a LA RAZÓN.

Los bombardeos del régimen del fin de semana son en respuesta al mayor varapalo que han sufrido las tropas sirias desde el alto el fuego. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) un grupo yihadista Hurras al Din lanzó un ataque para recuperar el control de Sahl al Ghab, en la región de Hama, y mató a 30 soldados sirios.

Hurras al Din es considerada la nueva rama de Al Qaeda en Siria y tiene entre 3.500 y 5.000 militantes activos, la mitad de ellos extranjeros, según un informe reciente del Consejo de Seguridad de la ONU.

A pesar de que la tregua ha dado un respiro a los habitantes del norte de Siria, permitiendo el regreso de 141.000 personas a sus hogares en Alepo y el sur de Idlid, la situación humanitaria sigue siendo catastrófica y con la pandemia del Covid-19 la población civil es aún más vulnerable. Por ese motivo, AI urge al Consejo de Seguridad de la ONU no debe suspender el envío de ayuda esencial para la supervivencia de la población civil en el noroeste de Siria, antes de que, en las próximas semanas, expire una resolución que permite que la ayuda humanitaria llegue a Idlib a través de las fronteras sirias.