Trump copia el discurso de Nixon para asegurarse su reelección

El presidente norteamericano reitera su defensa de la “ley y el orden” como su antecesor en 1968 pero no termina de convencer a sus propias filas. El general Powell da su apoyo a Biden

Donald Trump
El presidente Trump el pasado 1 de junio cuando salió de la Casa Blanca para visitar una iglesia vandalizada FOTO: Patrick Semansky AP

«LEY Y ORDEN». Así, en mayúsculas, lo repite Trump a diario desde que dieran comienzo las protestas raciales por la muerte de George Floyd, extendidas por todo el país durante dos semanas. El presidente estadounidense, a falta de cinco meses para optar a su reelección, parece haber escogido ya su eslogan de la campaña presidencial. Lo publica continuamente en Twitter, lo aclama durante sus comparecencias, lo repite hasta la saciedad. Ayer anunció la retirada de la Guardia Nacional de Washington: «se van a casa». Pero avisó que volverá a desplegarlos si las protestas se tornan violentas.

La estrategia electoral de Trump con mensajes racistas e imponiendo el uso de la fuerza le ha funcionado otras veces para reforzar el voto blanco y de una base electoral que hasta ahora se mantiene intacta, así como su popularidad. El índice de aprobación de Trump resiste con un 40% y la gran mayoría de votantes todavía aprueba su desempeño general. Trump parece tener también buena memoria. El presidente Richard Nixon, que arrasó en las elecciones presidenciales de 1968, prometió «ley y orden» (fue el lema principal de su exitosa campaña) para restablecer el orden tras el caos ocasionado por violentos disturbios contra la guerra de Vietnam y las históricas protestas contra la segregación racial.

En las calles se escuchan estos días los gritos de «sin justicia no hay paz» o “las vidas negras importan”, uno de los lemas más repetidos por los estadounidenses y organizaciones activistas que están inundando las principales ciudades del país estos días. Pero sus quejas contra el racismo y el abuso policial aclamando justicia por la muerte violenta de George Floyd en Mineápolis son sólo el primer paso de una dirección encauzada a llevar a cabo reformas que cambien el sistema actual.

Y es que en algunas ciudades como Oakland, Chicago, Mineápolis o Houston, casi la mitad del presupuesto destinado a todos los gastos se dedica única y exclusivamente a la Policía. Una encuesta publicada por Reuters daba a conocer la magnitud de unas cifras que demuestran la prioridad de algunos gobiernos estatales y locales, que refuerzan su seguridad financiando prácticas policiales defensivas contra la población.

Otras ciudades como Orlando, Detroit o Atlanta destinan más del 30% del total del presupuesto a los gastos policiales. Un porcentaje superior al de otras grandes ciudades como Baltimore o Los Ángeles, que destinan un 25% del total o Nueva York, que con más de 8 millones de habitantes dedica el 18% del presupuesto general.

De ahí precisamente derivan las peticiones de «desfinanciar la Policía», tan escuchadas durante las recientes protestas e incluso pintadas sobre el asfalto justo a las enormes letras «Black Lives Matter» del mural que la alcaldesa de Washington ordenó ilustrar frente a la Casa Blanca.

La residencia presidencial está situada, a partir de ahora, en la plaza que da nombre a la calle «las vidas negras importan». Pero esta nueva obra de arte para algunos, provocación para otros, sufría una pequeña alteración el sábado en el marco de la manifestación más multitudinaria de las recientes protestas en la capital del país. Y es que unos manifestantes añadían las palabras «defund the police» (desfinanciar la policía, en español) como crítica al desfasado presupuesto que destinan algunos estados para armar a sus cuerpos policiales y como reclamo a un recorte de ese alto presupuesto destinado a los gastos de la Policía.

Y es que, según los resultados de una encuesta publicada el domingo por WSJ/NBC, dos tercios de los estadounidenses están más preocupados por la acción policial del asesinato del afroamericano George Floyd en Minesota que por la violencia de algunas protestas en su nombre. Además, una abrumadora mayoría, el 80% de los encuestados, siente que el país está en una espiral fuera de control.

Pero cabe destacar que ese tercio restante de los estadounidenses encuestado muestra su preocupación por la violencia manifestada en las protestas raciales de los últimos días, por lo que el mensaje de Trump de imponer «ley y orden» está calando hondo entre esa gran minoría de la población.

El mismo sondeo revelaba sorprendentes divisiones partidistas entre la población desde el punto de vista de la inesperada crisis social en desarrollo que está viviendo el país. Divisiones creadas también por la pandemia de coronavirus, que todavía acecha EE UU. Más de la mitad de los encuestados, casi el 60%, considera que las órdenes de desconfinamiento pueden ocasionar un rebrote de COVID-19 en el país.

La agencia de noticias Reuters se hacía eco también del aumento de pesimismo en las filas republicanas sobre la dirección que está tomando el país con la gestión de Trump con las mayores protestas raciales, pero también por el impacto de la pandemia y sus efectos sobre la economía estadounidense.

Menos de la mitad de los estadounidenses que se identifican como republicanos, apenas un 46%, cree que el país está en el camino correcto, según el sondeo. Es la primera vez, desde agosto de 2017, que esa cifra desciende drásticamente, desde los enfrentamientos violentos contra manifestantes a manos de supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia.

Unas cifras alarmantes si se tiene en cuenta que un 70% de los republicanos se mostraron optimistas con el rumbo del país hace justo dos meses, cuando marzo amenazaba con una pandemia que forzó a cierres generalizados e impactó con fuerza la economía. Aunque el pesimismo empieza a cuajar en un partido que, por lo general, guarda silencio ante las decisiones de su líder, especialmente las más polémicas.

Y es que, con un 37% de los republicanos que cree que el país está en el camino equivocado y otro 17% que asegura que votaría al candidato demócrata si las elecciones se celebraran en este momento, cualquier resultado podría ser todavía posible en las elecciones presidenciales.

Encuesta EE UU WSJ/NBC
Encuesta EE UU WSJ/NBC FOTO: José Luis Montoro

De hecho, algunos republicanos de peso han retirado su apoyo a Trump y dicen que no le votarán en los próximos comicios. Es el caso del ex presidente George W. Bush y el senador Mitt Romney. Incluso algunos miembros del partido, como su ex director de comunicación, Anthony Scaramucci, han adelantado que votarán por Joe Biden. El general Colin Powell, ex secretario de Estado que ostentó el cargo durante varias administraciones republicanas, también anunciaba públicamente y para sorpresa de muchos que votará por el candidato demócrata en las elecciones del 3 de noviembre.