Los 12 casos de coronavirus de Qingdao que valen 9 millones de test

En los dos últimos meses el gigante asiático ha logrado no registrar ningún contagio de coronaviurs local

Tan solo han hecho falta detectarse doce casos positivos de covid-19 en la ciudad costera de Qingdao para que las autoridades chinas hayan decidido testear a nada más y nada menos que a sus nueve millones de habitantes. Toda una muestra de la contundencia del gigante asiático a la hora de manejar una pandemia que en los dos últimos meses no ha logrado registrar ni un solo contagio local, según las cifras oficiales.

La medida, que en cinco días someterá a las pruebas de ácido nucleico a todos los ciudadanos de la citada urbe china, tratará de frenar la propagación del virus por el resto del territorio siguiendo las pautas ya empleadas en rebrotes anteriores.

Según lo hecho público hasta la fecha, la mayoría de los doce casos confirmados -la mitad de ellos asintomáticos- estarían relacionados con el Hospital Municipal de Dolencias Pectorales de Qingdao. Allí es donde ahora ingresan aquellos que aterrizan en China provenientes del extranjero y dan positivo de Covid-19 en las pruebas que se les realizan al llegar o durante la cuarentena obligatoria a la que se les somete tras su entrada en el país.

Un taxista entre los contagiados

Sin embargo, las alarmas saltaron cuando se supo que uno de los infectados es un taxista casado con una enfermera de dicha clínica y que, por la naturaleza de su profesión, podría haber estado en contacto con muchas más personas. A eso se suma que el rebrote se ha detectado cuando terminaba la “semana dorada” en el país, un periodo vacacional que mueve a millones de personas en el interior del país. Según la Oficina Municipal de Cultura y Turismo local, esta ciudad de la provincia de Shandong recibió durante esos días unos 4,5 millones de turistas y en el país se registraron más de 600 millones de viajes.

Por todo ello, además de esta campaña masiva de pruebas, se ha cerrado el hospital y se han confinado los edificios donde viven los afectados de una metrópoli que el mes pasado también fue noticia por el virus. Entonces, dos estibadores del puerto se infectaron tras entrar en contacto con unas cajas de pescado congelado que contenían trazas del patógeno. Como consecuencia, 210.000 residentes se sometieron a unas pruebas que no arrojaron ni un solo positivo.

Con medidas tan drásticas como estas Pekín trata de controlar un virus que casi ha logrado hacer desaparecer del interior del país. Allí, a base de estrictos confinamientos, pruebas masivas, rastreo de contactos o el uso obligatorio de mascarillas, los ciudadanos chinos han comenzado a recuperar la normalidad previa a esta epidemia ante la que parece que no se puede bajar la guardia.