¿Qué hará Biden con el control de las armas nucleares y Rusia?

El demócrata quiere extender cinco años el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, que expirará 15 días después de asumir la presidencia

El misil nuclear RS-24 es trasladado durante un ensayo del Desfile de la Victoria en MoscúEFEEFE

Con Joe Biden en la Casa Blanca es probable que aumenten las tensiones con Rusia, pero hay un aspecto en el que puede coincidir plenamente con Vladimir Putin. Este punto es el control de armas estratégicas. Ambos mandatarios quieren avanzar en este punto porque saben que es una prioridad para garantizar la seguridad mundial. El 20 de enero, Biden tomará posesión del cargo de presidente, tan solo dos semanas antes de que expire el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) el 5 de febrero.

Gracias a este importante acuerdo, firmado por Dimitri Medvedev y Barack Obama en 2010 por un periodo de diez años y prorrogable por cinco años, EEUU y Rusia se comprometieron a limitar sus arsenales a un máximo de 1.550 cabezas nucleares y 800 sistemas balísticos -misiles submarinos y bombarderos estratégicos- de más de 5.500 kilómetros de alcance. Biden solo tendrá 15 días como presidente para decidir su visión en este punto.

La administración Trump ha intentado hasta el último momento acordar con Rusia una extensión del tratado de un año para introducir nuevos asuntos como la inclusión de China (Pekín quiere estar al margen del pacto), poder vigilar las “nuevas armas rusas” y verificar la congelación del número de ojivas nucleares. Putin se negó a aceptar estas exigencias. ¿Cuál es la postura de Biden? El demócrata ha manifestado su deseo de prolongar el New START durante cinco años sin condiciones previas mientras se negocia la manera de reducir el arsenal armamentístico.

Rusia, por su parte, también tiene exigencias y entre ellas figura la de negociar también sobre los sistemas defensivos estadounidenses, algo a lo que no está dispuesto Joe Biden, siguiendo la línea bipartidista de demócratas y republicanos.

La renovación del acuerdo es clave y de expirar sin un pacto sería la primera vez en casi 50 años sin un acuerdo vinculante sobre los dos arsenales nucleares más grandes del mundo.

Para un futuro cercano, Biden tendrá que aprobar cuál es la doctrina de defensa de EEUU bajo su mandato incluyendo una revisión de la postura nuclear que a buen seguro será distinta a la de Trump para situarse en una postura más cercana a la de Obama. Biden ha manifestado en el pasado que las armas nucleares solo deben usarse para disuadir o responder a un ataque nuclear, pero bajo ninguna circunstancia deben usarse para un primer ataque. Los demócratas quieren que la capacidad de usar el arsenal nuclear sea compartida por el Congreso y la Casa Blanca, pero es muy probable que los republicanos tumben una propuesta así en el Senado, donde tienen mayoría, según explica el experto en armamento Marc Finaud.

Biden podría oponerse a los proyectos de Trump para la de modernización del arsenal nuclear ya aprobado por la administración Obama. Biden rechazó durante la campaña este plan, que incluye la ojiva nuclear de “bajo rendimiento” para equipar misiles de crucero lanzados desde submarinos: “Estados Unidos no necesita nuevas armas nucleares. Nuestro arsenal actual de armas, sostenido por el programa de administración de existencias, es suficiente para cumplir con nuestros requisitos de disuasión y alianza”, decía su programa.

Marc Finaud cree que Biden podría mantener, en cambio, el programa de reemplazo de misiles terrestres intercontinentales de 264.000 millones de dólares. El experto considera que el demócrata será un dirigente sensible “a la influencia del lobby militar-industrial, parte del cual financió la campaña de Biden" y que "continuará apoyando las pruebas de un sistema de defensa antimisiles que los científicos consideran ineficaz e inútil”.