López Obrador da positivo por coronavirus

“Los síntomas son leves pero ya estoy en tratamiento médico. Soy optimista, saldremos adelante todos”, informó el mandatario a través de las redes sociales

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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se ha infectado de coronavirus después de menospreciar la enfermedad durante meses, de sus dudas sobre la eficacia “a ciencia cierta” de las mascarillas y de su reticencia a usarlas en la misma línea que otros líderes mundiales infectados como el mandatario brasileño Jair Bolsonaro, el británico Boris Johnson o el ex presidente de Estados Unidos Donald Trump. El líder mexicano presenta “síntomas leves” y está aislado en su domicilio en el Palacio Nacional bajo continua observación médica, como anunció a través de su cuenta de Twitter.

A pesar de tener 67 años, padecer hipertensión y haber sufrido un infarto de miocardio en 2013 que le obligó a ser operado de urgencia, López Obrador ha optado por mantener su agenda en la medida de lo posible. Por primera vez desde que es presidente ha renunciado a participar en la rueda de prensa diaria, conocida popularmente como ‘las mañaneras’, pero sí ha descolgado el teléfono para conversar con su homólogo Vladimir Putin, con quién ha acordado la adquisición de 24 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V. Tal y como aseguró ayer la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, “incluso en estas circunstancias sigue dirigiendo la Cuarta Transformación pública de México”.

El positivo de López Obrador ha obligado a buena parte de su Gabinete y a una decena de mandatarios locales a realizarse la prueba y guardar cuarentena preventiva. Este pasado fin de semana el líder mexicano realizó una gira por Nueva León y San Luis Potosí donde se le vio sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad. Por el momento, se desconoce el origen del contagio, aunque la prensa local apunta a su mano derecha y portavoz, Jesús Ramírez Cuevas, quién dio positivo justo 14 días antes que el presidente.

Estampitas contra el virus

La actitud de López Obrador frente a la pandemia ha sido muy criticada desde sus inicios. Fiel a su estilo excéntrico y provocador, el presidente mexicano presumió, mientras mostraba unas estampitas de santos, que “el escudo protector es la honestidad, eso es lo que protege, no permitir la corrupción”. Cuando los gobernadores comenzaron a imponer las primeras restricciones, animó a la gente a que “sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes porque eso es fortalecer la economía familiar”. Incluso llegó a asegurar que “hay quien dice que por lo de coronavirus no hay que abrazarse. Pero hay que abrazarse, no pasa nada”.

A pesar del optimismo mostrado por López Obrador el pasado fin de semana, cuando aseguró que “ya hay una lucecita que podemos salir del túnel en el que nos encontramos”, la situación en México, cuarto país del mundo en número de muertes, está lejos de ser controlada. El viernes se registró el récord de decesos y contagios en 24 horas: 1.803 y 22.339 respectivamente.

La situación es aún más grave en la capital, donde la ocupación hospitalaria ronda ya el 90%. López Obrador ha recibido multitud de mensajes de apoyo de seguidores y rivales políticos que observan con preocupación el contagio de un líder que reúne todos los requisitos para ser considerado de alto riesgo. Si se cumplen los pronósticos del Gobierno, López Obrador será vacunado en marzo junto a los mayores de 60 años.