¿Quién es el ultra Geert Wilders y qué defiende para Países Bajos?

Su partido quedará probablemente en segundo lugar, pero los demás se niegan a negociar con él

Geert Wilders
Geert WildersEVA PLEVIER

El partido del ultraderechista Geert Wilders se posiciona en las encuestas para las legislativas del 17 de marzo como el segundo más grande del Parlamento en Países Bajos, aunque condenado a liderar la oposición ante el rechazo de las demás fuerzas políticas a su campaña, que exige cerrar mezquitas, prohibir el Corán y abandonar la Unión Europea (UE).

Entrevistar a Wilders es prácticamente misión imposible, selecciona con cuidado incluso a la prensa local con la que quiere hablar, y los detalles de sus ideas se han dejado entrever solo en los debates electorales que organizan los medios neerlandeses, donde se ha enfrentado verbalmente al que considera su principal rival, el liberal Mark Rutte.

Pero más allá, se comunica únicamente por la red social Twitter, donde bloquea a periodistas y descarga su rechazo a la inmigración, que considera una amenaza a los valores neerlandeses, y a la UE, por una cuestión de soberanía nacional, porque dice que derrocha dinero y “regala” impuestos de los neerlandeses a “pozos sin fondo” como los países del sur.

Su retórica es la misma desde que fundó en 2006 el Partido por la Libertad (PVV). Su tajante rechazo a que pueda haber un debate sobre la posible incorporación de Turquía a la UE le hizo entonces hacer las maletas, marcharse del grupo liberal VVD, y poner en marcha su propio partido, que hoy en día ocupa veinte escaños, el segundo más grande de la Cámara de los Diputados, una posición que mantiene en las encuestas.

A nivel socioeconómico, quiere disparar la inversión en sanidad, educación y seguridad, actuar en el mercado mobiliario para rebajar los precios de los alquileres y que se deje de subir la edad de la jubilación, aunque su programa electoral no define cómo quiere financiar estos planes, si gana las elecciones.

El lema de su lucha política desde hace 15 años es combatir la “inmigración masiva”, la “multiculturalidad” y la “islamización” de Países Bajos, un rechazo a una religión y a la inmigración que le ha llevado incluso a los tribunales, acusado de incitación a la discriminación por pedir a gritos que haya “menos marroquíes” en territorio neerlandés. ”Revertir la islamización de nuestro país es lo más importante que se debe hacer ahora en los Países Bajos para salvaguardar nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestros valores fundamentales. Es un problema existencial: la supervivencia de una Holanda libre depende de la medida en que logremos hacer retroceder al islam”, dice su programa.

Un Ministerio de Inmigración, Remigración y Desislamización (IRD) se hará cargo de prohibir mezquitas, escuelas islámicas y el Corán, y arrebatará el derecho a voto de las personas con doble nacionalidad, que tampoco podrán ocupar cargos políticos, como pasa con la presidenta del Parlamento neerlandés, Jadiya Arib; el alcalde de Arnhem, Ahmed Marcouch, o el de Róterdam, Ahmed Aboutaleb, entre otros diputados de origen turco o marroquí. ”No amenazo a nadie en absoluto. Sé lo que es eso, recibo decenas de amenazas al día, pero es mi derecho y mi deber advertir contra una ideología totalitaria peligrosa”, dijo en una entrevista con el diario AD, siempre distinguiendo entre “musulmanes” e “islam”, que considera “la ideología política más violenta que existe”.

Además, promete “volver a convertir a Países Bajos en un país soberano que coopera económicamente con otros países, pero que se despide de la invaluable y corrupta unión política llamada UE” para recuperar “el control de nuestro propio dinero, seguir nuestra propia política de inmigración y cerrar fronteras a los inmigrantes de países musulmanes”.

Fuera de las negociaciones

Los otros líderes políticos de los partidos más grandes no están dispuestos a permitir que Wilders pueda sacar adelante sus planes y en su mayoría han optado por marginarlo, descartando sentarse a la mesa de negociación con él, sean cuales sean los resultados de las elecciones de este 17 de marzo. El líder del PVV considera este gesto “muy antidemocrático”.

Rutte volvió a descartar este lunes una coalición con Wilders, aunque dijo que “también podría arreglarlo” disculpándose por “todos esos pasajes ridículos” de su programa electoral, algo que Wilders rechazó. La presencia de Wilders en la campaña electoral este año es mucho más activa que en 2017, cuando su programa electoral se basó en un solo folio, lo que le funcionó en esos comicios, pero no en las europeas de 2019, cuando su partido perdió casi todos sus escaños en el Parlamento Europeo, y pasó de nueve a cinco en el Senado neerlandés. Esa fue una lección que amplió su programa electoral en 2021 e impulsó su presencia en los debates. EFE