El liberal Rutte parte como favorito en las elecciones de Países Bajos

Trece millones de personas están llamadas a las urnas durante tres días y los mayores de 70 años han tenido que recurrir al voto por correo

Colegio electoral instalado en una iglesia en Rotterdam
Colegio electoral instalado en una iglesia en RotterdamMarco de SwartEFE

La pandemia lo ha trastocado todo, también la celebración de elecciones. Aunque la jornada oficial de los comicios generales para elegir nuevo Gobierno en Países Bajos es el miércoles 17 de marzo, los holandeses comenzaron este lunes a depositar su voto en las urnas en un proceso que durará tres días, con el objetivo de garantizar que se cumplen las medidas de distanciamiento social para frenar los contagios de coronavirus.

Los mayores de 70 años deberán depositar su voto por correo y las autoridades del país han ideado un sistema para que no todos los colegios electorales abran sus puertas todos los días. Además, para evitar aglomeraciones también se han habilitado iglesias, teatros, espacios al aire libre e incluso domicilios como centros de votación para los electores.

Estas comicios generales son los primeros que se celebran en un país europeo en plena pandemia, si excluimos a las elecciones presidenciales que tuvieron lugar en Portugal en el mes de enero o las municipales francesas de marzo y junio del año pasado.

Aunque todo indica que el primer ministro liberal, Mark Rutte, se encamina hacía su cuarto mandato tras más de diez años en el poder, La Haya puede enfrentarse a un hemiciclo más fragmentado que nunca. A estas elecciones concurre la cifra récord de 37 partidos que se disputan 150 escaños y se da por sentado que ninguna fuerza política alcanzará los 76 diputados necesarios para alcanzar la mayoría absoluta y así gobernar en solitario.

Además, los analistas esperan que varios partidos consigan uno o dos escaños, ya que en los últimos años han aparecido nuevas formaciones con intereses y programas variopintos, lo que puede desembocar en un Parlamento con hasta 15 partidos diferentes. Se espera que la fuerza del primer ministro, el VVD, llegue a los 40 representantes y que las elecciones supongan el pistoletazo de salida de unas arduas negociaciones de coalición.

Desde la Segunda Guerra Mundial, ningún partido ha sido capaz de formar Gobierno en solitario en Países Bajos, pero en el año 2017 se alcanzó un auténtico récord en el país, ya que fueron necesarios siete meses de contactos para poner el pie la coalición de cuatro fuerzas que gobernó hasta mediados del mes de enero (liberales, democristianos, liberal demócratas y calvinistas).

Ahora también se da por sentado que Rutte necesitará la unión de otros tres partidos para formar Gobierno. El Ejecutivo presidido por el político liberal se vio obligado a dimitir en bloque después de un caso de racismo institucionalizado, ya que la Hacienda de Países Bajos persiguió sin pruebas a familias inmigrantes acusadas de haberse beneficiado de ayudas sociales de manera fraudulenta.

Aunque le gestión de la pandemia del primer ministro holandés ha sido errática y el país vivió a finales de enero los peores disturbios desde hace 40 años en protesta por el toque de queda, se espera que los holandeses apuesten por la estabilidad de lo conocido y se unan en torno a la bandera. La victoria de Rutte parece segura y los sondeos auguran que el partido de ultraderecha de Geert Wilders quede en segundo posición con casi la mitad de diputados.