Europa

Polonia: El fantasma del “Polexit” agita la Unión Europea

Una sensación de victoria acompaña a los diputados del partido en el gobierno tras reconocer ilícitas algunas de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea

Mateusz Morawiecki, primer ministro de Polonia, junto al primer ministro de Hungría, Víktor Orban
Mateusz Morawiecki, primer ministro de Polonia, junto al primer ministro de Hungría, Víktor OrbanDarko BandicAP

Una sensación de victoria acompaña a los diputados del partido en el gobierno, los ultraconservadores de Ley y Justicia (PiS), las declaraciones a los medios son constantes y un mantra se repite entre ellos: el objetivo del PiS es quedarse en la UE sin reconocer algunas de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

La sentencia del Tribunal Constitucional (TC) de Polonia es una de las crisis constitucionales más graves en la historia de la integración europea. El pleno del tribunal dictaminó el jueves, a petición del primer ministro Mateusz Morawiecki, que las disposiciones del Tratado de la UE son incompatibles con la constitución polaca. El TC declaró que Polonia no puede funcionar como un estado soberano y democrático si la constitución no es la ley suprema de la República de Polonia y los órganos de la UE exceden los poderes que se le confirieron al interferir en el poder judicial nacional. La sentencia explica la necesidad del gobierno de impedir que los tribunales polacos ejecuten los fallos del TJUE y de esta manera proteger las reformas del sistema judicial. Por su parte, la Comisión Europea anunció que defenderá la integridad de la legislación de la UE y su aplicación. “En virtud de los tratados, los derechos de los europeos deben protegerse dondequiera que vivan en la UE”, Bruselas aclaró que la legislación de la UE tiene prioridad sobre la legislación nacional, incluidas las disposiciones constitucionales

La decisión del TC es solo un capítulo de una larga lista de desacuerdos entre Bruselas y Varsovia. La independencia de los tribunales, la libertad de prensa y los derechos del colectivo LGBTQ han sido objeto de disputa entre ambas partes desde que el PiS llegara al poder en 2015.

Los políticos del gobierno, en un intento de justificar las acciones del TC, han hecho comparaciones con la sentencia del Tribunal alemán de Karlsruhe, cuando declaró que el TJUE y el Banco Central Europeo (BCE) actuaron fuera del ámbito de sus competencias en relación con el programa de compra de deuda pública lanzado por el BCE. Lo cierto es que la sentencia polaca va mucho más allá y apunta a las disposiciones centrales de los tratados de la UE. En el caso alemán se habló de política monetaria y no hubo cuestionamiento sobre la independencia del tribunal, en Polonia la composición del Tribunal Constitucional es cuestionado por su proceso de selección y acusado de estar fuertemente politizado.

La incógnita está en el lado del ejecutivo de Jaroslaw Kaczynski y sobre la interpretación que su gobierno hará de la sentencia. El documento debe ser publicado en el Boletín Oficial. El Gobierno podría retrasar su publicación mientras dialoga con Bruselas, ya lo hizo con la publicación de la ley de prohibición del aborto cuando las calles se llenaron de manifestantes el invierno pasado. Si la sentencia entra en vigor, la Comisión podría activar los procedimientos de infracción y sancionar a Polonia con multas millonarias.

Con una política social basada en subvenciones y recortes de impuestos, Polonia se enfrenta a una reconstrucción económica pospandemia con ambiciosos proyectos con el plan “Nuevo Orden”. El gobierno anunció beneficios y subsidios para empresarios, ayudas para la compra de viviendas a familias con hijos y adelantar la edad de jubilación. La financiación que Polonia necesita está varada en Bruselas. En la capital comunitaria Polonia se ha quedado sola, sin apoyos en la Comisión o en el Consejo de Europa, los 36.000 millones de euros del fondo de recuperación continúan seriamente comprometidos.

Donald Tusk, líder del principal partido de la oposición, llamó a una gran manifestación mañana domingo en la capital del país. “Hago un llamado a todos aquellos que quieran defender la Polonia europea”, dijo a través de un vídeo en redes sociales. Más manifestaciones se han convocado en diferentes ciudades a la misma hora con una palabra en común: Polexit, para referirse a la salida de Polonia de Europa. Según las últimas encuestas el 80% de los polacos apoya la pertenencia al club comunitario. La sentencia de ayer no activa el artículo 50 del Tratado de la UE, - la cláusula que contempla la retirada voluntaria y unilateral-. Para ello se necesita una declaración inequívoca e incondicional por parte del Estado miembro, un referéndum y una decisión parlamentaría.