El plan B de Putin para Ucrania si la guerra se alarga meses

Uno de los interrogantes de la estrategia del Kremlin es saber qué hará con Kiev

Vladimir Putin posa subido a un todoterreno en la región de Siberia en una foto de archivo
Vladimir Putin posa subido a un todoterreno en la región de Siberia en una foto de archivo FOTO: Alexei Druzhinin

Funcionarios cercanos al presidente Joe Biden barajan la posibilidad de que Vladimir Putin renuncie a tomar el control de Kiev a cambio de asegurar el dominio del este y del sur de Ucrania, especialmente las ciudades de Mariupol, Odesa, Mykolaiv y Jersón. Esta versión -publicada por el diario Wall Street Journal- sostiene que tras el lento ritmo de la invasión, el Kremlin estaría virando hacia una nueva estrategia para asegurar objetivos territoriales clave mientras busca más elementos de presión con los que obligar al gobierno ucraniano a aceptar la neutralidad de Ucrania entre Rusia y Occidente.

Este hipotético plan B pasaría por obligar a Kiev a aceptar las exigencias de Rusia sobre los territorios del sur y este de Ucrania con el objetivo de crear un corredor terrestre entre el oeste de Rusia, la península de Crimea y Odesa para conectar con la región moldava de Transnintria, ocupada por fuerzas rusas. La visión expresada por funcionarios de la administración Biden plantea más bombardeos rusos en diferentes ciudades ucranianas, lo que podría obligar al presidente Volodimyr Zelenski a aceptar las principales condiciones que exige Rusia desde hace años para ucrania.

La principal condición de Rusia es la neutralidad de Ucrania y su renuncia a integrarse en el futuro en el seno de la OTAN. Moscú quiere que su vecino reduzca el arsenal de sus fuerzas armadas, reconozca la anexión de Crimea y las regiones del Donbas y asegure la protección del ruso como idioma.

Uno de los interrogantes es cuál será el estatus de Kiev. A tenor de la feroz resistencia de las tropas ucranianas no está claro si el ejército ruso podrá reunir suficientes efectivos para rodear la capital antes de su asalto final. Hasta ahora, las fuerzas rusas han lanzado ataques localizados sobre Kiev, pero de momento no se han registrado bombardeos masivos como los que están sufriendo las ciudades de Mariupol y Jarkov, esta última situada en el noroeste del país, muy cerca de la frontera con Rusia.

La visión del Ministerio de Defensa británico difiere y apunta a Kiev como objetivo principal e irrenunciable de Putin. En cambio, diversos analistas no creen que Putin vaya a desencadenar un ataque sobre Kiev a gran escala. Se considera que pulverizar la capital del país como se hizo en el pasado con Grozni, en Chechenia, y con Alepo, en Siria, no sería aceptable de cara a la estrategia de Rusia a largo plazo para Ucrania.

Existen, además, motivos simbólicos e históricos. La Rus de Kiev, un amplio territorio que ocupaba extensiones de las actuales Bielorrusia, Estonia, Letonia, Ucrania y partes de Rusia, fue el primer Estado eslavo ortodoxo que existió en el este de Europa, desde el siglo IX hasta el XIII. Tanto Ucrania como Rusia se disputan la Rus, vista como el origen de sus respectivos estados. Bombardear Kiev sería atacar la cuna del alma rusa.

Según filtraciones del Departamento de Estado de EEUU, Putin podría extender la campaña militar por el resto del país si Rusia logra victorias efectivas en las próximas semanas. Esos mismos funcionarios han advertido de la imposibilidad de conocer con exactitud los intereses últimos de Putin. El Wall Street Journal cita a John Herbst, ex embajador de EEUU en Ucrania, quien sostiene que las negociaciones con Ucrania son una forma presionar a Occidente para que haga concesiones.