África

Malí da 72 horas para que el portavoz de la ONU salga del país

El gobierno liderado por el golpista Assimi Goita ha excusado este nuevo giro en su política internacional en una serie de declaraciones que se hicieron por la red social de “tweeter”

Un convoy de tropas malienses hace una parada para probar algunas de sus armas cerca de Hambori, en el norte de Mali, de camino hacia Gao.
Un convoy de tropas malienses hace una parada para probar algunas de sus armas cerca de Hambori, en el norte de Mali, de camino hacia Gao.

La zozobra de Malí prosigue. Menos de veinticuatro horas después de que Alemania exigiese a Bamako explicaciones sobre la situación de la misión de la ONU en Malí (MINUSMA), el Ministerio de Exteriores maliense ha lanzado un comunicado donde se ordena al portavoz de la ONU, Olivier Salgado, a abandonar el país en un plazo inferior a las 72 horas. En el comunicado se informa que esta medida viene motivada por “una serie de publicaciones tendenciosas e inaceptables en la red social Twitter (escrito como “tweeter” en el comunicado), donde se declara, sin prueba alguna, que las autoridades malienses fueron informadas de antemano de la llegada de 49 militares marfileños”. Asimismo, recuerda que el Ministerio se encuentra “disponible” para abrir una nueva vía de diálogo que persiga la cooperación entre Malí y sus socios internacionales, dentro de “un espíritu de solidaridad y de respeto mutuo”.

La nueva decisión implementada por la junta militar, que dirige Malí desde el golpe de Estado exitoso realizado por el coronel Assimi Goita en agosto de 2021, viene como resultado de una concatenación de desacuerdos entre Bamako y la ONU. En la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU llevada a cabo el 13 de junio, el Ministro de Exteriores maliense, Abdoulaye Diop, destacó en referencia a MINUSMA que “los resultados no han cumplido con las expectaciones formuladas por el pueblo maliense”. En cuanto a las objeciones impuestas por el gobierno maliense a las patrullas de cascos azules, señaló que solo se trataban de restricciones de movilidad que afectan a toda la región y a todos los que habiten en ella, ya sean locales o extranjeros, y que las limitaciones aéreas se levantarán cuando se cumplan los requisitos de colaboración exigidos por las FAMA. Abdoulaye Diop añadió que “el Consejo de Seguridad debe ayudarnos y no generar nuevos problemas”. Además, el Gobierno maliense recientemente cerró el espacio aéreo nacional a los aviones y helicópteros de Naciones Unidas, alegando que se trataba de una medida destinada “a la propia seguridad de los efectivos de MINUSMA”.

Una maniobra sin beneficios

Rencillas de despacho que sobrevuelan dos mil kilómetros para aterrizar en el ardiente suelo maliense. Menos de un mes después de estas acusaciones, 49 soldados procedentes de Costa de Marfil fueron detenidos por las autoridades locales a su llegada al aeropuerto de Bamako. Lo que el Gobierno de Abiyán calificó de “efectivos de apoyo” fue categorizado por Goita como “contingente de mercenarios”. El portavoz de la misión de la ONU, Olivier Salgado, comunicó entonces que estos soldados “no forman parte de los contingentes de MINUSMA, pero han sido desplegados durante varios años en Malí como una forma de apoyo logístico”. También aseguró que la llegada de estos 47 soldados había sido comunicada con antelación a las autoridades nacionales, cosa que ahora niegan desde el gabinete de Goita.

La situación pareció alcanzar su punto máximo de tensión el pasado 14 de julio, cuando el Ministerio de Exteriores maliense canceló las rotaciones de efectivos dentro de MINUSMA. En el comunicado emitido entonces, se garantizaba que “la parte maliense trabajará con diligencia en vista a reunir las condiciones propicias para levantar esta medida”. Una medida que desde Bamako consideron necesaria para “asegurar una correcta ejecución del mandato de MINUSMA”. Pero la incredulidad que despierta esta nueva maniobra de Goita es innegable. El coronel de las fuerzas especiales que llegó al poder en Malí gracias a un golpe de Estado, acusado de haber ordenado matanzas de civiles y de imponer la censura de medios franceses en el país, percusor de la expulsión de las tropas francesas desplegadas en el país desde 2012, responsable de que Malí se encuentre actualmente en una situación de inseguridad sin precedentes desde hace un lustro, ahora ha tomado la decisión de expulsar al contingente de MINUSMA.

La operación Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) comenzó en el año 2013 con la intención de estabilizar el país tras la revuelta tuareg acontecida en 2012, aunque su mandato se ha visto obligado a prolongarse debido a la incursión de grupos yihadistas en el país, que afectan a la estabilidad regional y que suponen una amenaza latente para el flanco sur de Europa. De los 17.609 agentes que tiene la ONU en Malí, más de 15.000 corresponden a militares y policías. MINUSMA ha sido categorizada como una de las misiones más mortíferas de la ONU, con más de 227 fallecidos a sus espaldas. Las últimas bajas correspondieron a dos soldados egipcios que murieron el pasado 5 de julio, después de que el vehículo en el que viajaban pisara una mina al norte del país.