Asia

El arma nuclear, la “poderosa” medida con la que Corea del Norte amenaza a EEUU si sigue haciendo maniobras con Seúl

Pyongyang arremete contra Washington y Seúl por las maniobras aéreas Vigilant Storm en las que participan 200 aviones de guerra

Cazas KF-16 en una base aérea en Gunsan, en la costa occidental de Corea del Sur, dentro de las maniobras conjuntas Vigilant Storm con EEUU
Cazas KF-16 en una base aérea en Gunsan, en la costa occidental de Corea del Sur, dentro de las maniobras conjuntas Vigilant Storm con EEUU FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Las maniobras militares conjuntas Vigilant Storm entre Estados Unidos y Corea del Sur iniciadas este lunes han enfurecido al régimen de Kim Jong Un. Corea del Norte ha arremetido contra su vecino del sur porque cree que los entrenamiento aéreos iniciados este lunes son una provocación y tienen como objetivo ensayar lo que sería un futuro ataque contra su territorio. En este sentido, fuentes del Ministerio de Exteriores del país comunista han dicho que las autoridades están preparadas para tomar “todas las medidas necesarias” para defenderse de las amenazas militares externas.

En la nota difundida por Corea del Norte se lanza una amenaza velada de usar armas nucleares para que Estados Unidos y Corea del Sur “paguen el precio más horrible de la historia”, en una escalada de su retórica contra las maniobras Vigilant Storm.

Pyongyang considera que los entrenamientos militares estadounidenses en la región son una provocación. La última es la que EEUU y su aliado surcoreano llevan a cabo esta semana dentro de Vigilant Storm, las mayores maniobras aéreas desde 2017 en la península de Corea con unas 1.600 salidas programadas para los 200 aviones de guerra participantes, incluidos un centenar de cazas furtivos F-35B que Washington ha enviado desde una base militar de Japón.

Un caza furtivo F-35B en una base aérea estadounidense en Gunsan en Corea del Sur
Un caza furtivo F-35B en una base aérea estadounidense en Gunsan en Corea del Sur FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Corea del Sur cuenta con una de las mayores flotas de F-35 del mundo. Y el despliegue de más F-35 en la península de Corea, en este caso estadounidenses, es visto como una amenaza mayor por parte de Pyongyang. El F-35 destaca por su capacidad de sigilo -capaz de esquivar los sistemas de defensa aérea de los adversarios- y por su carga útil interna de cuatro armas, lo que le permite a los pilotos de este caza atacar objetivos terrestres a distancias más largas sin ser detectados. Para Corea del Norte, que depende de sus más de 13.000 piezas de artillería emplazadas a unos cuantos kilómetros de Seúl, el F-35 resulta una amenaza preocupante.

40 misiles balísticos

Las maniobras Vigilant Storm se producen en un año en el que Corea del Norte ha lanzando más de 40 misiles balísticos, incluidos misiles balísticos intercontinentales en desarrollo y un misil de alcance intermedio disparado sobre Japón. Pyongyang asegura que estas pruebas forman parte de su doctrina nuclear escalonada, que autoriza ataques nucleares preventivos en situaciones de crisis que, sin embargo, no están claramente definidas.

Seúl hace una demostración de fuerza con estas maniobras, en las que la Fuerza Aérea de Corea del Sur ha desplegado unos 140 aviones, entre ellos cazas furtivos F-35A y aeronaves F-15K y KF-16. Washington, por su parte, ha enviado alrededor de un centenar de aviones, entre ellos los citados cazas F-35B con base en el archipiélago japonés de Okinawa, y EA-18, la versión del cazabombardero F-18 adaptada para escenarios de guerra electrónica, además de aviones cisterna KC-135 y aviones de reconocimiento U2.

Ante semejante despliegue, la reacción del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte ha sido más dura de lo habitual contra Estados Unidos, al que acusa querer poner en práctica una posible invasión. En consecuencia, el régimen de Kim Jong Un ha advertido de que tomará “medidas más poderosas”.

Un caza furtivo F-35B dirigido por el Escuadrón de Ataque de los Marines de EEUU 242 despegando de una base aérea en Gunsan, provincia de Jeolla del Norte, en Corea del Sur
Un caza furtivo F-35B dirigido por el Escuadrón de Ataque de los Marines de EEUU 242 despegando de una base aérea en Gunsan, provincia de Jeolla del Norte, en Corea del Sur FOTO: REPUBLIC OF KOREA AIR FORCE / HA EFE

Aunque el último comunicado de Pyongyang no especificó cuáles podrían ser esas medidas, los expertos creen que una de ellas sería la detonación de un bomba nuclear como parte de un ensayo para avanzar en su programa atómico militar. El último ensayo de este tipo realizado por Corea del Norte data del año 2017. Una prueba de tales características acercará a Pyongyang a su objetivo de construir un arsenal nuclear completo capaz de amenazar a EEUU y sus aliados.

Corea del Norte ha señalado que Washington debería estar “preparado” para pagar un “precio igual” por sus ejercicios militares en la península de Corea. Asimismo, defendió sus pruebas de misiles como respuesta a los ejercicios de Estados Unidos y Corea del Sur, que calificó como la “etapa final” de un “escenario de guerra nuclear contra la República Popular Democrática de Corea” (RPDC).

La última declaración de Corea del Norte llega pocos días después de que el país disparara dos misiles balísticos de corto alcance al mar, algunos de los cuales han sido descritos por el Norte como ataques nucleares simulados contra objetivos de Corea del Sur y Estados Unidos.

“Si Estados Unidos persiste continuamente en las graves provocaciones militares, la RPDC tendrá en cuenta medidas de seguimiento más poderosas”, dijo portavoz de la República Popular Democrática de Corea.

Altos funcionarios de Corea del Sur también consideran que Corea del Norte podría subir el tono de su amenaza en las próximas semanas al detonar su primer dispositivo de prueba nuclear en los últimos cinco años.

Las amenazas y la dialéctica bélica empleada por los dos países vecinos ha crecido en los últimos meses. De hecho, el pasado 24 de octubre soldados de las dos Coreas intercambiaron disparos de advertencia en la frontera marítima occidental en disputa, escenario de derramamiento de sangre y batallas navales en el pasado, mientras ambos gobiernos se acusaban mutuamente de violar el límite establecido.