Cuántas armas atómicas tiene Corea del Norte en su programa secreto

Un estudio pronostica que en el año 2027, el régimen de Kim Jong Un podrá disponer de hasta 242 armas nucleares

El dictador norcoreano Kim Jong Un
El dictador norcoreano Kim Jong UnKCNAvia REUTERS

Corea del Norte ya había iniciado sus actividades atómicas con fines militares en 1992, si bien se consolidó como potencia nuclear a partir de una prueba atómica en 2006. Ese año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó un paquete de sanciones contra el régimen del dictador Kim Jong Un gracias al apoyo de China, tradicional aliado de Pyongyang. Es bien sabido por los expertos que Corea del Norte tiene uno de los ejércitos permanentes más grandes del mundo, pero malamente equipado por viejo y obsoleto, es por ello que ha tratado de paliar esta desventaja reforzando su programa nuclear militar. Además, se cree que posee capacidades de armas químicas y biológicas.

Corea del Norte se retiró unilateralmente del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP) en enero de 2003. A día de hoy es imposible saber cuántas ojivas atómicas tiene Corea del Norte ya que su programa atómico defensivo es secreto y está fuera del alcance de la Organización Internacional de la Energía Atómica, pero diversas estimaciones apuntan a que el país tiene suficiente material fisionable para unas 90 bombas, según dijo a Al Jazeera Ankit Panda, autor del libro “Kim Jong Un y la bomba”. Panda reconoce que el número solo puede considerarse una estimación aproximada.

Expertos del Bulletin of Atomic Scientist consideran que el régimen de Kim podría haber ensamblado a partir de ese material fisionable entre 10 y 20 bombas atómicas, y advierten de que si aún no ha cobrado forma, es solo cuestión de tiempo antes de que el arsenal nuclear de Pyongyang pueda considerarse en pleno funcionamiento.

Durante su mandato, Kim Jong Un ha presidido cuatro pruebas nucleares y 91 pruebas de misiles balísticos -que ponen a Estados Unidos y Europa dentro del alcance- así como varios lanzamientos de misiles de crucero y el disparo de artillería propulsada por cohetes. Se cree que Corea del Norte consigue la mayor parte de su material para bombas atómicas usando centrifugadoras que enriquecen uranio en complejos secretos ajenos a las inspecciones de organismos internacionales.

En 2017, Corea del Norte realizó su mayor prueba nuclear hasta la fecha con una bomba cuya potencia explosiva osciló entre 100 y 370 kilotones. Un rendimiento de 100 kilotones es seis veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima en 1945. Además, Estados Unidos sospecha que el régimen comunista ha logrado hace años miniaturizar una ojiva nuclear para que quepa dentro de un misil.

Corea del Norte afirmó que la prueba de 2017 fue su primera arma termonuclear, la forma más potente de explosión nuclear en la que una detonación atómica es impulsada por un proceso de fusión secundario para producir una explosión mucho mayor.

Esta semana se ha hecho público un estudio que calcula que Corea del Norte podría poseer más de 240 armas nucleares para el año 2027 y realiza una polémica recomendación: volver a desplegar armas atómicas en Corea del Sur, donde EEUU tiene el tercer mayor despliegue de tropas en todo el mundo con alrededor de 28.500 soldados estacionados en todo el país, informa Efe.

“Hasta 2019 se estima que Corea del Norte ha adquirido 30-60 kilos de plutonio y entre 175 kilos (como mínimo) y 645 kilos (como máximo) de uranio enriquecido”, explica el informe, publicado conjuntamente por el Instituto Asan y la Corporación Rand, dos laboratorios de ideas fundados por grandes grupos empresariales.

A partir de estos números, “se estima que el número total de armas nucleares de Corea del Norte para 2027 estaría entre 151 y 242”, a lo que habría que sumar “decenas de misiles balísticos intercontinentales móviles (ICBM)”, según el texto.

En esa situación, el informe sostiene que Corea del Norte actuará de manera cada vez más amenazante para con el Sur y que “para evitar una guerra nuclear” la alianza entre Seúl y Washington debe “enfatizar la claridad estratégica más que la ambigüedad estratégica” en la que incurre actualmente, siempre en opinión de los autores.

El análisis considera que EEUU y Corea del Sur deberían enviar un mensaje que indique con claridad al régimen norcoreano que el uso de armas nucleares supondrá “un contraataque nuclear inmediato” por parte de Washington y “conducirá con toda seguridad a su desaparición”.

Por ello, dice el estudio, “deben considerarse seriamente” opciones como desplegar activos estadounidenses tales como armas nucleares tácticas (de corto alcance) en Corea del Sur y misiles balísticos de alcance intermedio.

EE UU asegura que retiró todas sus armas tácticas nucleares de Corea del Sur en 1991 -cuando Corea del Norte aún no poseía armas atómicas- para evitar una mayor escalada de tensión en la península, y la posibilidad de volver a desplegarlas es un tema controvertido que divide a los surcoreanos.

En 2018, Kim Jong Un anunció el cese de todas las pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales y participó en una reunión cumbre con el líder de Corea del Sur gracias al apoyo de Donald Trump. Sin embargo, hubo un parón posterior tras la reanudación de las pruebas de misiles balísticos de corto alcance por parte de Corea del Norte en mayo de 2019.

En junio de 2020, Corea del Norte marcó el segundo aniversario de la cumbre de Singapur al declarar su intención de reforzar la disuasión nuclear frente a las amenazas percibidas por Estados Unidos

El pasado enero, el líder norcoreano Kim Jong un advirtió que empezaría a probar nuevas armas de destrucción masiva si EE UU no proponía nuevas fórmulas para retornar a las conversaciones sobre desarme y relajación de sanciones, estancadas desde 2019.

El nuevo Gobierno de EE UU está revisando actualmente la que será su nueva estrategia para lidiar con Pionyang, que a finales de marzo ejecutó dos test de misiles con la aparente intención de aumentar la presión sobre Washington.