Internacional

Alan García, acechado por corrupción, llevó a Perú al desabastecimiento y a la pobreza

Presidió el país durante dos etapas, de 1985 a 1990 y de 2006-2011, se ha suicidado después de estar investigado en el mayor escándalo de corrupción del continente

Presidió el país durante dos etapas, de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011, se ha suicidado después de estar investigado en el mayor escándalo de corrupción del continente

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Alan García, apodado caballo loco por su ímpetu y saber remontar en la segundas vueltas, es uno de los nombres que más estremecen a cualquier peruano que haya vivido durante los años noventa lo que se conoció como ‘La época de Alan’ o el ‘Aprocalipsis’. La primera denominación corresponde a la forma en que el mismo político quiso llamar a su primer período de Gobierno (1985 a 1990) y la segunda a cómo la comunidad terminó llamando a los dos períodos en los que el limeño asumió la presidencia de Perú (2006-2011).

No en vano la molestia en las calles cuando se escucha su nombre y cuando la comunidad peruana se enteró la madrugada de este ayer de que García había decidido pegarse un tiro tras encontrarse acordonado por las autoridades por estar vinculado al mayor escándalo de corrupción del continente: Odebrecht.

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Y es que varias generaciones de peruanos padecieron una de las mayores crisis económicas que haya tenido el país suramericano: desabastecimiento en los mercados; fluctuaciones en los precios de productos como el arroz o la leche; el auge de la organización terrorista Sendero Luminoso y de guerrilleros del MRTA; apagones constantes; calles militarizadas; toques de queda; hiperinflación; quiebra de innumerables empresas públicas; devaluación de la monada y un endeudamiento histórico, entre otras cosas.

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Sumado a lo anterior, y no menos alarmante, organizaciones de recursos humanos cifran en 1.682 las personas desaparecidas durante el gobierno de García, una cifra que superó a la de Chile tras el golpe del dictador Augusto Pinochet.

Alan García Pérez nació en Lima en 1942, en el seno de una familia de clase media. Hijo de Carlos García Ronceros y de Nitha Pérez de García, llegó a conocer a su padre al cumplir los cinco años, debido a que éste había permanecido en prisión por su militancia aprista (referente al Partido Aprista Peruano (PAP) conocido también como el Partido del Pueblo o el Partido de la Estrella).

Precisamente esa herencia aprista de su padre, que se reforzó con el apadrinamiento que Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del Apra, fue el principal motor que llevó a García a ocupar diversos cargos políticos y, actualmente, a ostentar el cargo de presidente de Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), del que su madre también había sido fundadora.

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A lo anterior se suma su más que recordaba capacidad de oratoria que le valió a una temprana edad, la reelección para un segundo período, entre otras razones, a pesar de haberse destapado desde su primer Gobierno su perfil corrupto y delictivo.

El cansancio de los peruanos ante la crítica situación a la que lo condujo García es una de las razones que llevaron a que Alberto Fujimori asumiera la presidencia de Perú en 1990, bajo la bandera de acabar con el legado del político aprista. Así, empezó una persecución que duraría años y que llevaría a García al exilio.

A finales de mayo de 1992, Alan García ingresó a la residencia del embajador de Colombia en el Perú para pedir asilo político, el cual le fue concedido el día 1 de junio por el Gobierno del presidente César Gaviria. El expresidente abandonó el Perú mediante un salvoconducto que le permitió abordar un jet de la Fuerza Aérea Colombiana que lo trasladó, junto al entonces diputado Jorge Del Castillo, con destino a Bogotá. Así si mantuvo durante ocho años después de saltar a Europa.

Sin embargo, García volvería al país con su retórica entonces estaba permeada de consignas populistas y versos de Calderón de la Barca. En aquella ocasión (2001) fue Alejandro Toledo con quién se enfrentó en las urnas.

Aunque no ganó la presidencia, el inesperado respaldo que recibió fue más que suficiente para que resucitara políticamente y regresara a Perú como si nada hubiera ocurrido.

En otro intento por colgarse la cinta presidencial, volvió a presentarse a las elecciones de (2006), en las que derrotó al candidato de izquierda Ollanta Humala (UPP) en segunda vuelta, quien hoy en día está siendo investigado bajo comparecencia restringida por lavado de activos en detrimento del Estado y de asociación ilícita para delinquir en el Caso Lava Jato.

Durante su segundo mandato (2006-2011), tampoco exento de señalamientos por corrupción, intentó recuperar a Perú de su crisis económica. Le sucedió en la presidencia Ollanta Humala, vencedor en los comicios de 2011.