Política

El Pepito Grillo de los Gobiernos europeos

La Razón
La RazónLa Razón

Un alemán en las antípodas de Merkel. Así es Martin Schulz, el reelegido presidente del Parlamento Europeo. A sus 58 años y con dos décadas de eurodiputado a su espaldas, el dirigente socialdemócrata aspiraba a algo más que a repetir al frente de la Eurocámara tras haber sido el cabeza de cartel del Partido de los Socialistas Europeas (PSE) para presidir la Comisión en las elecciones del 25 de mayo. Precisamente, fue Schulz quien, desde que llegó a la presidencia de la institución en enero de 2012, emprendió una campaña para forzar al Consejo Europo a tener en cuenta el resultado de las urnas. Para ello, recorrió la UE de Málaga a Halsinki en la primera campaña electoral genuinamente europea y debatió con sus rivales en varios debates televisivos. Al final, sin embargo, la elección del dirigente socialdemócrata ha sido el resultado de un pacto entre bambalinas y a puerta cerrada entre el PSE y el PPE. Esos mismo que no se cansó de criticar en sus mítines.

Schulz vino al mundo en 1955 en la ciudad de Hehlrath, en la frontera entre Alemaia, Bélgica y Países Bajos. De familia humilde y sin estudios universitarios, se afilió al Partido Socialdemócrata (SPD) a los 19 años y trabajó como librero antes de abrir su propia librería en 1982. Tras superar su adicción al alcohol, inició su carrera política en Würselen al convertirse en uno de los alcaldes más jóvene de Alemania."En esa época tomó forma mi entusiasmo por Europa y la convicción de que quería contribuir a construir un proyecto europeo avanzado", reconoce. Campechano y bromista en las distancias cortas, está casado con una arquitecta de járdines y paisajes con la que tiene dos hijos.

Su popularidad como eurodiputado llegó en 2003, cuando en un debate en Estrasburgo sobre la Presidencia italiana de la UE, Silvio Berlusconi le comparó con un "kapo"alemán en un película sobre un campo de concentracióno nazi. Desde el Hemiciclo, Schulz se ha erigido con frecuencia como el mayor azote de la extrema derecha húngara o austriaca y de los óbstaculos impuestos por los Estados miembros al proceso de construcción europea. Crítico con el austericidio impuesto por Berlín a los países del sur, apuesta por polìticas de crecimiento e inversión que favorezcan el empleo. Jean-Claude Juncker desde la Comisión y Schulz desde la Presidencia de una Eurocámara con poderes reforzados aspiran a ser el tándem que lleve a Europa al final de la crisis y a mayores cuotas de integración.