El relanzamiento de la unión en Roma

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, llega ayer a una reunión con los miembros del Partido Popular Europeo previa a la reunión con los Veintiocho en Bruselas y antes de ser reelegido para un nuevo mandato pese a la oposición de su propio país, Polonia
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, llega ayer a una reunión con los miembros del Partido Popular Europeo previa a la reunión con los Veintiocho en Bruselas y antes de ser reelegido para un nuevo mandato pese a la oposición de su propio país, Polonia

La Comisión Europea acaba de adoptar un «libro blanco sobre el futuro de Europa» como documento para la cumbre del 25 de marzo que se celebrará en Roma, con motivo del 60º aniversario del nacimiento del proceso integrador europeo. Hace 26 años desapareció la Unión Soviética, después de 70 años de existencia y, ahora, parece que los más agoreros pronostican la desaparición de la Unión. La iniciativa de Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo en 1957 de establecer un Mercado Común fue un gran éxito. El objetivo era lograr la integración de Europa y poner fin a la sangrienta confrontación entre las potencias europeas. Sesenta años después, la UE se enfrenta a varios desafíos que pueden ser letales si no se controlan. La integración europea fue un proceso de «stop-and-go», pero como pensaba Jean Monnet, la Guerra Fría había surgido por la competición entre los dos grandes en Europa, ya que la Europa dividida era para ellos un botín. La tensión quedaría atenuada fomentando la unidad europea.

La UE ha tenido enemigos desde su nacimiento y algunos de éstos se infiltraron como «caballo de Troya», en palabras del presidente francés, Charles De Gaulle. Ante la presión de los euroescépticos, el primer ministro británico, David Cameron, convocó un referéndum. El 23 de junio de 2016, sólo el 51,9% votó abandonar la UE. La mayoría de los escoceses y galeses se opusieron a la salida de la Unión. Theresa May relevó a Cameron como «premier».

El Brexit, aunque aún están pendientes las condiciones de su deserción, no es el único desafío al que se enfrenta la Unión. La crisis financiera que ha llevado al borde del precipicio a varios Estados miembros, y las medidas impopulares adoptadas por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo (troika), han alentado el surgimiento de movimientos extraparlamentarios, al principio, y, luego, en verdaderos partidos políticos extremistas antieuropeos, los mal denominados populistas. La participación de algunos Estados miembros junto a EE UU y la OTAN en la desestabilización de varios países del Norte de África y de Oriente Medio, tratando de imponerles una democracia que es incompatible con la idiosincrasia de esos pueblos, ha provocado una marea de refugiados hacia la UE que no ha sabido gestionar.

La UE superó una de las mayores crisis de su historia al evitar las especulaciones sobre la zona euro y la hipotética desaparición de la moneda única. Los resultados de las elecciones en Países Bajos, Francia y Alemania no podrán condicionar el futuro de la Unión. De los cinco escenarios del «libro blanco» sólo debería tenerse en consideración el último: «Hacer mucho más conjuntamente», lo que implica la agilización de la toma de decisiones y el fortalecimiento de los derechos de los ciudadanos de la UE. Para ello es necesario resolver el problema de la falta de liderazgo en las instituciones europeas y la dialéctica entre federalistas e intergubernamentalistas, además de una buena dosis de transparencia.

La UE saldrá fortalecida, se ampliará con otros países y, quizá, con las independientes Escocia y Gales que aun no han dicho su última palabra respecto al Brexit. La Unión Europea es una historia de integración continental, siguiendo el modelo de Robert Schuman, que la comparaba con las diversas fases de un misil. A pesar de los grandes desafíos, la UE es una realidad que muchos años dejó de ser un proyecto, con más de 500 millones de habitantes, la primera potencia comercial mundial, el bloque más activo en la ayuda al Tercer Mundo y ha logrado situar a Europa en el más alto ránking en el Estado de Bienestar, en la lucha por las libertades públicas y derechos humanos y en la mejora de los derechos individuales, incluidos los derechos de los consumidores, como lo demuestra algunas sentencias del Tribunal de Justicia de la UE. Sin la UE todos seremos más pobres, más indefensos y más débiles. Sólo hay un camino: la Unión.