José Sócrates ingresa en una prisión reservada para policías

José Sócrates pasó hoy su primera noche en prisión preventiva
José Sócrates pasó hoy su primera noche en prisión preventiva

El ex primer ministro portugués José Sócrates pasó su primer día en prisión por decisión del juez que lo vincula a un caso de corrupción, mientras en el país la conmoción inicial dio paso al desconcierto.

El ex primer ministro portugués José Sócrates pasó hoy su primer día en prisión por decisión del juez que lo vincula a un caso de corrupción, mientras en el país la conmoción inicial dio paso al desconcierto.

Las autoridades lusas declinaron revelar el centro penitenciario al que fue trasladado anoche el que fuera jefe de Gobierno entre 2005 y 2011, después de que el magistrado encargado de su causa decretara prisión provisional.

Horas más tarde, el abogado defensor de Sócrates, João Araújo, confirmó a EFE que Sócrates, detenido el pasado viernes, fue encarcelado en la prisión de Évora.

Se trata de un centro reservado para agentes de las fuerzas de seguridad de apenas 45 plazas, donde presumiblemente permanecerá a la espera de saber si es acusado definitivamente, proceso que puede demorar meses y previo a un proceso judicial.

Por el momento Sócrates, de 57 años, ya recibe visitas como el resto de presos y los primeros en hablar con él en la cárcel fueron su ex mujer, Sofía Fava, y el ex ministro socialista Capoulas dos Santos.

El magistrado Carlos Alexandre optó por imputar al antiguo primer ministro por los delitos de fraude fiscal, blanqueo de capitales y corrupción, y decidió anoche su ingreso en prisión de forma preventiva.

En el comunicado que hizo público el Tribunal no se hace mención a los motivos jurídicos que respaldan esta medida, por lo que algunas voces en Portugal han cuestionado si su ingreso en la cárcel no es desproporcionado.

Con el caso todavía bajo secreto de sumario, las autoridades sólo han señalado que la investigación a Sócrates nace de la "comunicación de una entidad financiera"sobre "operaciones bancarias, movimientos y transferencias de dinero sin justificación".

El resto de detalles corresponden a filtraciones publicadas por medios lusos, que apuntan a que José Sócrates tenía una fortuna de 20 millones de euros en una cuenta a nombre de un amigo -el empresario Carlos Santo Silva, también detenido-, además de un piso valorado en tres millones de euros en París.

Cifras muy superiores a los emolumentos y el patrimonio declarado por el ex primer ministro, quien hace sólo unos meses salió al paso de unas acusaciones por otro caso de fraude fiscal y aseguró que no disponía de tanto capital como para estar interesado en realizar este tipo de operaciones.

El presidente de la Orden de Abogados de Lisboa, Vasco Marques Correia, tachó de "lacónico"el comunicado divulgado por el Tribunal sobre la prisión preventiva a Sócrates y lamentó que no se precisen más las causas, en línea con otros juristas.

Hoy, "Diário Económico"asegura que las razones del magistrado para ordenar el ingreso en prisión de Sócrates fueron el peligro de corromper la investigación, el riesgo de fuga y la posibilidad de continuar con la actividad criminal.

El caso, totalmente inédito en Portugal, podría tener consecuencias políticas de calado, ya que los socialistas -principal grupo de la oposición- lideraban hasta ahora los sondeos y acaban de elegir nuevo líder, António Costa, perteneciente a la misma corriente que Sócrates dentro del partido.

Costa, actual alcalde de Lisboa, rechazó no obstante que el caso penalice sus opciones de victoria en las legislativas de 2015 e insistió en que es necesario dejar trabajar a la Justicia.

Más críticos se mostraron algunos diputados de su propio partido, que cuestionaron la idoneidad del ingreso en prisión decretado para su antiguo líder.

Joao Soares, exalcalde socialista de Lisboa entre 1995 y 2001, calificó a través de las redes sociales de "injusta"la medida aplicada a Sócrates y la antigua ministra de Cultura Gabriela Canavilha consideró que "sería interesante saber en qué se fundamenta".

Por el momento, el Gobierno de Pedro Passos Coelho mantiene silencio sobre lo ocurrido y los parlamentarios de la coalición conservadora en el poder apenas se han limitado a destacar la independencia de la Justicia respecto al poder político.