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La oposición se instala en la crisis

La abultada agenda política del Gobierno Macron ensombrece a los partidos de izquierda y derecha

Tiempo de lectura 2 min.

12 de marzo de 2018. 01:48h

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12/3/2018

En la era del presidente Macron, el resto de formaciones políticas a duras penas tienen espacio de existencia. El Gobierno de Edouard Philippe anuncia una semana tras otra una nueva reforma: trabajo, inmigración, justicia, prisiones, colegios... y pronto la Asamblea Nacional.

El izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que quedó cuarto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, consiguió imponer su presencia en los medios. El líder de la Francia Insumisa esperaba liderar la movilización contra la reforma laboral, pero los sindicatos tomaron caminos diversos y no logró entusiasmar a los jóvenes más que unos días de caceroladas. Igualmente ha ocurrido con el resto de convocatorias. Finalmente, aunque ha calado su mensaje de que «Macron es el presidente de los ricos», de momento, los franceses ven con buenos ojos a un mandatario que pasa a la acción sin detenerse ante los obstáculos.

El partido conservador Los Republicanos, por su parte, intenta curar las heridas que ha dejado la singular campaña presidencial y la derrota de su candidato, François Fillon. El nuevo presidente de la formación, Laurent Wauquiez, elegido en diciembre, no es del gusto del ala más liberal, pero sí de la mayoría de las bases, que le han otorgado su confianza con un 74,64% de votos, y de una red de cargos electos locales y regionales. Sin embargo, a nivel nacional es frecuentemente criticado y ridiculizado. Ahora espera encontrar la ocasión de enfrentarse a Emmanuel Macron. Será próximamente, en torno a la revisión constitucional que quiere llevar a cabo el jefe del Estado antes de que acabe el verano y que prevé, principalmente, la reducción del número de diputados. Pondrá todos sus esfuerzos en intentar robar esta victoria a Macron.

En cuanto al partido del jefe del Estado, La República en Marcha, también tiene un nuevo líder, el antiguo portavoz del Gobierno Christophe Castaner. La joven formación ha sufrido desde sus inicios distintas polémicas achacadas a la falta de democracia interna y la poca experiencia de los nuevos diputados. Hasta ahora, todos han actuado de forma disciplinada, pero con el tiempo se han ido formando diversos grupos en función de las distintas sensibilidades. El estudio de la próxima ley sobre inmigración, por ejemplo, ha suscitado la aparición de un grupo de tinte «social». Para el portavoz parlamentario, Richard Ferrand, todos los debates internos son buenos, mientras que todo el mundo respete el voto del partido.

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