Internacional

Robert Biedron, la “bestia negra” de Kaczynski : "Aspiramos a revertir la idea de que Polonia es antieuropea"

Biedron apuesta por Europa, la ecología y la separación Iglesia-Estado en una de las sociedades más conservadoras y religiosas del Viejo Continente. Su nuevo partido político, Wiosna, ha logrado entrar en el Parlamento Europeo y se ha colocado en la tercera posición a nivel nacional.

Robert Biedron apuesta por Europa, la ecología y la separación Iglesia-Estado en una de las sociedades más conservadoras y religiosas del Viejo Continente. Su nuevo partido político, Wiosna, ha logrado entrar en el Parlamento Europeo y se ha colocado en la tercera posición a nivel nacional.

Publicidad

La tarde y el aire pesan. La contaminación está en máximos históricos y cuesta respirar algo de oxígeno entre el olor a leña, carbón y lo que buenamente queman aquellos que no pueden permitirse calefacción. Los cielos grisáceos de Polonia hacen juego, a ojos de muchos, con un clima político igualmente asfixiante.

No obstante, una nueva formación política en el país, Wiosna, en polaco “Primavera”, parece hacer honor a su nombre y amenaza con disipar de golpe el blanco y negro instalado en la sociedad polaca. Su líder, Robert Biedron, mediático ex alcalde de Slupsk, una localidad al norte del país, asegura que Wiosna quiere ser más social, abrazar el ecologismo y romper con la Iglesia.

Publicidad

“Somos conscientes de que es necesario hacer ajustes presupuestarios. Apostamos por la digitalización de la burocracia estatal y por deshacernos del fondo que el Estado otorga a la Iglesia cada año”, asegura Biedron a LA RAZÓN. En 2017, Polonia creó un programa de voluntariado militar que permite a miles de sus ciudadanos tener una vida civil a diario y otra militar los fines de semana o dedicando un par de horas a la semana. El programa, denominado Ejército de Defensa Nacional, asigna a los inscritos una aportación mensual de poco menos de 500 zlotys (unos 115€).

Publicidad

Según Biedron, se trata de “un programa ineficaz que buscamos disolver, al igual que el Instituto de la Memoria Nacional”, una comisión encargada del enjuiciamiento de delitos contra la nación polaca y que busca defender el buen nombre del país.

En sus actos le arropan centenares de jóvenes; huérfanos políticos desde que Ley y Justicia (PiS) y Plataforma Cívica (PO) se alternan en el poder desde 2005; y que ven en el político la esperanza del centro-izquierda en Polonia. Europeísta, ateo y homosexual, seguro de sí mismo, pero sin pecar de arrogante, se reúne entre bambalinas con los voluntarios que se han ocupado de que no queden huecos antiestéticos en las fotografías. Biedron (o Robert, como prefiere que le llamen), entra, pronuncia un discurso motivador durante cinco minutos y los voluntarios le animan al grito de “Robert, Robert, Robert!”.

Al más puro estilo de una estrella del rock, baja por las escaleras iluminado tan solo por las luces de las cámaras de los fotógrafos que quieren inmortalizar al hombre de moda en Polonia. La banda, que canta “Wiosna”, le espera en el escenario. A pesar de su puesta en escena, no teme ser considerado un populista de izquierdas. “No me sorprende en absoluto que Wiosna esté siendo atacada, tanto por conservadores como por liberales económicos, de ser populista. Los mismos que critican nuestro programa por ser demasiado ambicioso afirman que se puede recortar en impuestos y aumentar el gasto social al mismo tiempo. Como ex alcalde con mucha experiencia en equilibrar presupuestos, puedo afirmar que mis propuestas fortalecerán y no debilitarán la economía polaca”, afirma Biedron.

Publicidad

Preguntado por la hegemonía de su figura en el partido frente a la demanda ciudadana por democracia interna, Biedron lo tiene claro: “La gente que me conoce y ha querido ser parte del proyecto de Wiosna está segura de que nuestro partido es democrático y el diálogo nunca estará limitado”. Lo cierto, sin embargo, es que la responsabilidad del partido cae principalmente sobre sus hombros, un protagonismo absoluto que le hace recorrer toda Polonia avalando a sus candidatos antes de las elecciones legislativas, aún sin fecha definida, que han de celebrarse en octubre o noviembre de este año.

Antes de enfrentarse al electorado polaco, Wiosna ya convenció a muchos de los suyos para acudir a votar en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo. Los números jugaron a su favor y su partido logró el 6% de los votos, entrando así en la Eurocámara. Entre quienes le apoyan, la abstención es prácticamente inexistente.

Aspiramos a revertir la idea que se tiene de que Polonia se ha vuelto antieuropea y radicalmente de derechas”, asegura el político. Biedron parece tener la fórmula mágica para combatir el desencanto ciudadano con las instituciones comunitarias y habla sin tapujos de los errores que sus colegas siguen cometiendo. “Bruselas se encuentra en medio de un terremoto. Los populistas y los nacionalistas están en aumento y la corriente principal que representan los políticos clásicos está disminuyendo. Defender el status quo no es suficiente, es este escenario exactamente lo que fortaleció a los populistas”, señala.

“Para asegurar la confianza en el proyecto europeo, debemos dar un nuevo significado a nuestras ideas políticas. Quiero ver una Europa que luche ambiciosamente contra el cambio climático, que encuentre soluciones inteligentes para prolongar la forma de hacer negocios dentro de nuestro mercado. Una comunidad que lidere el nuevo entorno digital del big data y la revolución de la inteligencia artificial. Abordar de manera eficiente las desigualdades económicas y hacer que la UE sea más democrática y más cercana a la realidad de sus ciudadanos. Lo que espero que veamos en Bruselas después de las elecciones es un nuevo comienzo, un nuevo capítulo para Europa que Wiosna ayudará a dar forma”, sentencia Biedron.

Aunque ha pasado inadvertido, las últimas encuestas dan a Wiosna una intención de voto del 14% y lo sitúan en el tercer puesto, sólo por detrás del PiS y de PO. El mediático político ya ha empezado a hacer números y se plantea una coalición con los partidos de centro-derecha. Si bien Biedron podría ser una estrella del rock, no es descabellado pensar que podría convertirse en el próximo primer ministro polaco.