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La roja pasión de Pedro Sánchez

  • La pareja, al final del discurso de proclamación de Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno
    La pareja, al final del discurso de proclamación de Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno / Efe

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27 de junio de 2015. 03:06h

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Cecilia García.  27/6/2015

Puede que Begoña Gómez se convierta en uno de los pilares del futuro político del líder socialista. El pasado domingo se empezó a apuntalar esta posibilidad cuando la esposa de Pedro Sánchez subió al escenario para abrazarle después del discurso de proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno. Era «el gesto», un alarde visual –corbata roja él, vestido rojo intenso ella y, como telón de fondo, la bandera de España–, con mucha trastienda. «El mensaje subliminal que se quiso transmitir es el de la estabilidad y la solidez. Pero hay mucho más, es cómo si Pedro Sánchez quisiera decir a los potenciales votantes: ‘‘Si he sabido elegir bien a mi compañera de vida, también sabré tomar las mejores decisiones para mi país’’», afirma Ricardo Gómez Díez, profesor de la Universidad CEU San Pablo, consultor experto en reputación y personality manager. Y es que Begoña Gómez proyecta la figura de una mujer de mediana edad, con estilo, pero sencilla y, sobre todo, que comparte un compromiso vital con su esposo. Díez califica, tanto su presencia como su forma de vestir, como correctas. «En principio dio la impresión de que quiere apoyar a su esposo, desde un segundo plano y que no tiene la aspiración de pasar por delante de él y acaparar todos los focos. Sánchez tiene este plus que sus rivales más directos, por la izquierda Pablo Iglesias y por el centro derecha Albert Rivera, no poseen».

«En Estados Unidos es una tradición que los candidatos aparezcan con sus esposas. En el imaginario anglosajón es sinónimo de estabilidad y felicidad. Sin embargo, en los países latinos tiene otros matices, como el valor del apego a la familia –algo que para el PSOE ahora mismo es muy importante trasladar a la ciudadanía para distanciarse de los partidos de la izquierda radical– y que aporta seguridad al candidato, aunque mantiene un papel secundario», comenta Fran Carrillo, director de La fábrica de discursos.

El vestido «rojo-España», «rojo-PSOE», que compró en una tienda de Pozuelo de Alarcón tampoco fue una elección improvisada. Si de lo que se trataba era de fundirse con el otro color de la enseña, el amarillo, podría haberlo escogido pero habría perdido fuerza. Eso es lo que opina Gómez. «Primero, desde el punto de vista estético, iba en conjunto con la corbata roja de Pedro Sánchez; tampoco hay que obviar la vertiente ética: el rojo simboliza el proyecto político de los socialistas que Begoña comparte con su esposo. Sin embargo, a mi juicio, hay una lectura mucho más interesante: este color es el símbolo del poder, de la fuerza, la valentía... Si consultamos la hemeroteca veremos que muchas candidatas a ser primeras damas lo han elegido para hablar de sus esposos en las convenciones republicanas o democrátas, así como muchos miembros de la realeza». Carrillo añade más matices: «Representa la pasión, la fuerza de unas convicciones y del riesgo. No hay que olvidar que, en estos momentos, Pedro está en la oposición. Él personalmente no ha perdido unas elecciones pero el PSOE sí, por lo que la pareja quería mostrar que van a ganar. Cuando se está en el poder, con la tranquilidad que conlleva haber ganado, se opta por tonos más discretos».

Después de esta carta de presentación queda por saber qué papel jugará Begoña Gómez en la campaña del Partido Socialista. El experto en reputación Gómez Díez piensa que habrá que esperar, medir los tiempos... No conviene que se pase de frenada. Había que dar un primer paso y ya lo ha dado. Ahora habrá que ver si toma más protagonismo. En ese sentido tendrían que valorar si habla bien, si da bien en cámara, porque ya está comprobado que o te quiere o no te quiere. Estamos hablando de futuribles, pero creo que el equipo asesor del PSOE lo debería de tener mucho en cuenta».

Carrillo considera que, aún es pronto para hablar del «efecto Begoña Gómez» porque «creo que todos vieron esa imagen pero dudo que muchos recuerden su nombre. No parece que vaya a asumir un papel tan determinante como Ana Botella, intuyo que se acercará más al que jugaron Carmen Romero y Sonsoles Espinosa en su momento».

Más allá de ofrecerse a los ciudadanos como una pareja con los pies en la tierra, Carrillo está convencido de que el PSOE y Pedro Sánchez irían en la dirección adecuada «si en la precampaña y en la campaña electoral le diesen un papel activo y no se quedase en una ‘‘mujer florero’’. Quieren difundir que forman un tándem afectivo igualitario, por lo que sería muy interesante que Begoña Gómez tuviese reuniones con colectivos de mujeres de clase media trabajadora y, también con las mujeres empresarias a las que reconozca que forman parte de la fuerza laboral de España». Por ahora se desconoce si ya ha establecido algún encuentro informal que no haya trascendido a la opinión pública.

Por currículum, Begoña Gómez parece que tiene los mimbres para desarrollar tal labor en el caso de que se la pidiesen y ella aceptase. Aparte de licenciarse en Marketing –por lo que debe saber identificar las necesidades y deseos del mercado objetivo, algo que es fundamental para el candidato y que puede ser una de sus grandes aportaciones en estos próximos meses tan definitivos–, y Administración de Empresas, ahora es directora de la empresa Task Force y codirige en la Complutense el título en Dirección y Captación de fondos para organizaciones no gubernamentales, fundaciones, empresas sin ánimo de lucro.

La aparición del domingo no fue la primera iniciativa de Gómez para mostrar su apoyo explícito a su esposo. Desde hace unos meses ha aparecido en algunos vídeos del candidato e, incluso, apareció en el programa «Planeta Calleja», que tuvo como protagonista a Pedro Sánchez. También se mostraron cogidos de la mano en la última entrega de los Premios Goya. Pero al acto con más trascendencia política al que acudió fue la reunión que el líder socialista tuvo en Nueva York con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en la que tuvo un papel muy activo y compartió mesa con la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Carme Chacón.

Y es que Pedro Sánchez quiere demostrar que no solo es un político, también un buen esposo y un buen padre, y para ello, Begoña Gómez es la pieza con la que el puzzle encajaría.

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