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Un baño sin morir en el intento

Limpiarr a nuestro can es una tarea que debe ser placentera o, por lo menos, sin estrés. en verano, cuando solemos estar de viaje o en otra casa, lo debemos hacer siguiendo una sencillas pautas.

  • Un baño sin morir en el intento

Tiempo de lectura 4 min.

19 de julio de 2018. 03:16h

Comentada
Emerre Iglesias 19/7/2018

En época de calor, los perros también necesitan ser bañados, ya que un animal sucio puede desarrollar multitud de problemas en la piel, tener pulgas o, simplemente, oler mal. La hora del baño suele ser un momento temido por el animal y más si estamos de vacaciones o en lugares desconocidos o extraños para todos. Por eso, es importante seguir unas pautas que faciliten esta acción.

Lo primero que hay que ver es qué tipo de perro tenemos, porque no necesitan la misma frecuencia de baño los de pelo largo –una vez cada cuatro semanas– que los de pelo medio –una vez cada cuatro o seis semanas– que los que tienen el pelo corto –una vez cada ocho semanas–.

Aunque esta es una frecuencia media recomendada por especialistas, en verano al salir más al campo o de excursión, el perro visitará más sitios o incluso se mojará en distintas aguas lo que puede afectar a su olor o a su higiene. Para evitarlo, es necesario bañarlo después de nuestras salidas con un champú adecuado.

Lo primero y más importante es mantener la calma, no ya los perros, sino el propio dueño. La persona que vaya a lavarlo tiene que estar relajado ya que sus sensaciones se las transmite al animal. Una vez conseguido, resulta fundamental buscar un lugar adecuado. La ducha o la bañera de la casa puede servir, pero sin caer en el error de llenarla de agua.

Primero hayque conseguir que el perro entre por su propio pie, animándolo con sus juguetes preferidos o incluso con chuches o premios que le encanten.
Hay que tener en cuenta el tamaño del perro. Si es grande, en un plato de ducha pequeño puede estar incómodo, por lo que habría que buscar otro sitio.

También hay que intentar que el baño sea breve –unos cinco minutos, como máximo diez–, lo que permite a nuestro perro aceptarlo más fácilmente. Para evitar poner el baño patas arriba, habría que cepillarlo antes de introducirlo en la bañera, así le quitaríamos todos los pelos muertos y, además de que emplearemos menos tiempo en lavarlo, es más efectivo.

Una vez dentro de la bañera es cuando abriremos el agua, cuya temperatura ya tendremos regulada para que no sea molesta. El tapón de la bañera debe estar siempre quitado para que no se asuste y siga en estado de calma y para que la suciedad vaya saliendo por el desagüe. Tras mojarlo, le enjabonamos siempre con champú para perros, nunca para humanos. Tras quitarle el jabón, es la hora de secarlo y sacarlo al sol.

Un baño sin morir en el intento

PARQUES CANINOS

Al llegar a un nuevo lugar, una buena forma de socializar a nuestro perro y que se sienta «a gusto» es ir a un parque canino que ya casi todos los ayuntamientos tienen. Además de poder olfatear y jugar con otros canes, le ayudará a reducir el estrés que suele producir a los perros trasladarse a sitios desconocidos para ellos.

Un baño sin morir en el intento

Pienso para el viaje

Antes de salir de vacaciones hay que ser previsores y contar con el pienso suficiente para todos los días que dure el viaje. Al ir a otro lugar cambia el agua que beberá el perro, por lo que es importante mantener el pienso. Si no es posible, es bueno introducir el nuevo poco a poco mezclándolo con el suyo para evitar diarreas.

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