Lourdes Montes: «Me cambio la ropa con Cayetana, la hija de Fran»

Lourdes Montes dice no ser supersticiosa, pero su marido no le ha regalado nada por el embarazo. No ha comprado aún ropita para la bebé que espera y el cuarto de invitados, donde irá ubicado el dormitorio infantil, sigue sin cambiarlo. Por no tener, no tienen ni decidido el nombre que le pondrán a la niña, «todos los días hacemos listas. Cayetana y yo formamos una piña, las dos queremos Manuela, Catalina y Lola y a Fran le gustan Lourdes y Coral y, desde luego, tenemos claro que no se llamará Lourdes porque no es que le tenga manía a mi nombre, pero no es el que más me gusta. Además, la abuela, la madre y ahora la niña llamándose igual, es excesivo», comenta. Dice que su hijastra está encantada con tener una hermana y gracias a que se llevarán 16 años «no habrá problemas de celos, Cayetana no se puede sentir princesa destronada con 16 años. Además quiero tener dos hijos más». Se llevan tan bien que hasta «nos intercambiamos la ropa» y seguro que la nieta de la Duquesa de Alba será otra mano para cambiar pañales, algo que al parecer Fran Rivera, está dispuesto porque «le encantan los niños, date cuenta que se separó cuando Cayetana tenía dos años y él se la llevaba de bebé a todos los sitios» También ha mantenido una lucha titánica para que se normalice la custodia compartida, algo que Francisco Rivera no disfrutará porque su hija está a punto de cumplir la edad legal, 16 años, para decidir con cuál de sus padres quiere vivir.

Pilates para el embarazo

Lourdes Montes hace pilates a raíz del embarazo. Eso contribuye a que en su casi sexto mes de embarazo sólo haya engordado cuatro kilos. Come de todo porque no tiene antojos. Sólo al principio le cogió manía a la «Coca-Cola» y se encuentra tan a gusto que no ha dudado en apadrinar la fiesta Peugeot en el torneo de tenis Conde de Godó en Barcelona, por donde pasó como una bala subida a una berlina 308. Dice que «ser imagen de marcas es algo esporádico, no es una profesión y si puedo, no volveré a ejercer la abogacía porque nunca me gustó. Estudié la carrera por descarte porque no sabía qué hacer. Desde hace un año tengo mi marca pero aún me queda mucho por avanzar. Diseñé el traje de Fran en la última Goyesca de Ronda y este año espero también poder hacer pero no puedo decir que soy diseñadora». La pregunta es obvia: si es licenciada en Derecho y ya no es abogada, y si con una marca de ropa tampoco se considera diseñadora, aunque sea ella la que cree los modelos que venden, ¿entonces qué es? «Igual que montas una empresa de toldos, pues yo lo he hecho de ropa. Ser diseñadora es una palabra tan grande y hay que tener tantísimo talento que el término me queda grande. No soy diseñadora, tengo una marca de ropa». Ésta ha sido duramente criticada, en especial por la variedad de trajes de novia que ha lucido Lourdes. «Tampoco yo soy la más moderna de España, hago la ropa que me gusta a mí y la que me pongo: fácil, básica, nada transgresora y sencilla. Mi primer traje de novia, el de Pronovias, era una obra de arte y fue muy criticado. Hay un ensañamiento porque hay ciertos personajes que interesan y hay que criticarlos», afirma. Por cierto, no recuerda haber tenido un Peugeot en su vida, pero le gusta conducir. Cree que tiene todos los puntos y nunca ha sufrido un accidente. Como lo suyo es un matrimonio clásico «cada uno tiene asumidos sus roles. Somos muy tradicionales. Igual que él no entra en la cocina y no hace nada en casa, yo nunca he llevado el coche al taller. Todo lo hablo con Fran y los papeles los tenemos muy definidos en el matrimonio».

«No tenemos deudas»

Será el primer año que Lourdes Montes no va a la Maestranza de Sevilla durante la Feria de Abril. Además de por su estado y por atender a su compromiso publicitario con Peugeot. Dado que estábamos metidos en alberos y siendo ella una mujer atípica, de las que acuden a las plazas de toros a ver al marido jugarse la vida, nos recordaba que «tal día como hoy, por el jueves, hace 20 años que Fran tomó la alternativa en Sevilla. Era normal que regresara al ruedo este año, tenía sentido y además lo echaba de menos. Es su profesión y una decisión tan personal que no puedo hacer nada. Reconozco que lo paso peor ahora que al principio, pero él se siente realizado delante del toro. Además, le propusieron una temporada bonita con plazas que le gustan. No vuelve porque tengamos deudas, que tampoco pasaría nada si las hubiera, pero no las hay». Al parecer fue la casualidad la que hizo coincidir el regreso de los Rivera a las plazas «lo hablaron el día de Navidad, Fran le comentó a Cayetano: ‘‘¿Sabes que estoy pensando en regresar?” y su hermano le contestó que estaba pensando lo mismo. Ojalá fueran sólo 30 corridas, hay más. Le conocí toreando y no me puedo meter ahí. Reconozco que disfruto mucho cuando lo veo en la plaza toreando, a mí me gusta ir a la plaza y no estar en la otra punta de España, porque los toreros tienen muchos momentos de soledad y les gusta que estés allí». Y, para el final, dado su estado, el tema espinoso de una herencia que aparece y desaparece como el Guadiana. Después de 20 años vuelve la polémica sobre la herencia de Paquirri: «Fran tiene las cosas muy claras, le doy la razón y le apoyo porque no es por un capote y dos estampas. Fran tiene más de 500 capotes. Obviamente son millones de recuerdos de cosas sin valor material. El problema es que Fran y Kiko son más temperamentales y Caye más sosegado. Han saltado ahora porque les ha dado el punto, Fran se ha callado, pero esta vez no ha querido hacerlo».