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Revolución en el armario de Begoña Gómez

Después de su traspié en Estados Unidos, la mujer de Sánchez comienza a encontrar un estilo definido con el rojo como color clave

Dicen de Pedro Sánchez que es un presidente que gobierna para la televisión. Que todo lo tiene medido y que sus gestos están enfocados para dar bien en cámara.

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Dicen de Pedro Sánchez que es un presidente que gobierna para la televisión. Que todo lo tiene medido y que sus gestos están enfocados para dar bien en cámara. Lo notamos en las famosas fotos del avión presidencial en las que parecía emular a John F. Kennedy, otro presidente que sabía que la cámara le quería. Y lo mismo que el histórico líder americano el español se hace acompañar a muchos actos por su mujer, Begoña Gómez, aunque ella prefiere también volar sola y seguir forjando su propia carrera laboral. A nivel de estilo la huésped de La Moncloa corre el riesgo de quedarse como la mujer que se vistió de bandera en su primer encuentro con Donald y Melania Trump. En aquella ocasión fue una versión modificada de un diseño de Josep Font para Delpozo y tuvo todo tipo de críticas (por cierto, Gómez debería saber que el Grupo Perfumes y Diseño, propietario de la firma, ya ha encontrado sustituto para el creador catalán: será el alemán Lutz Huelle el que tenga el reto de tomar el relevo a uno de los genios de la moda del siglo XXI). Quizá por esas críticas en sus últimas apariciones está echando el resto. Así lo apreciamos en su visita a Cuba. Nada más bajar del avión impactó con un impecable traje de dos piezas rojo. Con chaqueta cruzada de doble botonadura y ajustada a la cintura, y pantalón ligeramente acampanado, superó con creces a su marido y consiguió captar todos los flashes. Y es que el rojo es el gran aliado de Begoña y lo suele usar en grandes ocasiones, como fue aquel famoso mitin en el Circo Price, en el que su marido se presentaba como candidato del PSOE con una enorme bandera de España de fondo. Sí, el rojo es sin duda el color de Begoña. No tan afortunada fue su segunda opción: un vestido verde de manga corta y escote en V drapeado en la cintura y de corte «wrap dress» que debía de haberle quedado más ajustado a su cuerpo. Tampoco las cuñas con las que decidió combinarlo fueron una elección acertada, sobre todo cuando iba a pasear por La Habana acompañada por un elenco de hombres trajeados. Begoña Gómez a veces peca de informal y es algo que la mujer de un presidente del Gobierno debería tener muy en cuenta.

La última oportunidad que ha tenido para conquistarnos ha sido esta semana con motivo de la visita del presidente chino, Xi Jinping, a nuestro país. Si la Reina Letizia rescató el vestido azul de Felipe Varela que lució en la visita de Mauricio Macri, el presidente de Argentina a España el año pasado, y lució por primera vez la tiara rusa, Begoña Gómez optó por un impactante modelo con el que no pasó desapercibida. En este caso lo firmaba el diseñador asturiano Marcos Luengo y se trataba de un modelo de su colección otoño- invierno 2018 «en terciopelo rojo, con bordados de flores y escote en V en la parte delantera y en la espalda», según se podía leer en la nota de prensa que a las pocas horas de su aparición en el Palacio Real la firma enviaba a los medios de comunicación. En esa afición que la Prensa tiene por enfrentar a Letizia con todas las mujeres de gobernantes que se le acercan hay que decir que la mujer de Pedro Sánchez salió bastante bien parada, ya que la creación de Luengo podía medirse sin problemas con el sobrio diseño de Varela.

Ahora sí, acierto con el pelo

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Otra de las claves de su triunfo esta semana en el Palacio Real fue lo acertado de su peinado. El elegante pero sencillo recogido que llevó fue perfecto y dejaba a la vista sus pendientes, únicas joyas que lucía además de un anillo. Optó por dejar el escote, que había mandado modificar del modelo original, desnudo. Esta opción de peinado debería ser tenida muy en cuenta por los asesores de Begoña en el futuro, ya que uno de sus puntos débiles es su pelo: su afición por llevarlo suelto no es siempre apropiado y las ondas que suele lucir, además de que no aciertan con en qué medida retirlarle el pelo de la cara o no, quedan muchas veces demasiado desfasadas. Pero Begoña Gómez, sin duda, progresa adecuadamente.