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Ambiente de preferia entre el pacto a tres y Susana Díaz «en modo supervivencia»

La líder de la oposición habla de «un Gobierno secuestrado»: «Vox señala, dispara y el presidente lo asume»

  • Susana Díaz, en la primera sesión de control al Gobierno tras las pasadas elecciones generales en las que la lista de Pedro Sánchez obtuvo más de medio millón de votos que los que obtuvo la lista de la ex presidenta en las autonómicas
    Susana Díaz, en la primera sesión de control al Gobierno tras las pasadas elecciones generales en las que la lista de Pedro Sánchez obtuvo más de medio millón de votos que los que obtuvo la lista de la ex presidenta en las autonómicas
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

03 de mayo de 2019. 20:15h

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M. González Q.  Sevilla. 3/5/2019

Entre el ambiente de preferia en el Parlamento y la resaca postelectoral. La jornada previa de tensión con Vox dio paso, de nuevo, a la suavidad en la crítica. Tras el amago de crisis al definir el líder del PP, Pablo Casado, al partido de Abascal como «extrema derecha», con petición expresa de disculpas, argumentación del consejero de Presidencia, Elías Bendodo, y comunicado oficial de la Junta incluido, los saludos de cara a la galería en el salón plenario entre el presidente de la Junta y el presidente del Grupo Parlamentario Vox y los contactos intramuros, aparentemente, fueron suficientes para salvar la que podría haber sido la primera ruptura de saque de la legislatura. El Gobierno «taburete», en definición de Serrano, o del acuerdo «con tres patas», en palabras de Bendodo, mostró sintonía, al punto de que, una vez más, la sesión de control al Gobierno desembocó en una jornada de «oposición de la oposición» con el PSOE-A aún mareado sobre la lona así pierda la Junta ganando las elecciones o acabe como primera fuerza en las generales sumando medio millón más de votos cambiando a Pedro Sánchez por Díaz como cabeza de cartel.

El ambiente de preferia de Sevilla se extendió hasta a los atuendos –chaqueta verde benemérita, corbata roja y pantalón marrón claro, el presidente; lunares por doquier, la ex presidenta–. Moreno se quejó de la falta de ejecución presupuestaria del Gobierno anterior, provocada en parte por la obligación de cumplir con el objetivo de déficit de Bruselas. El portavoz de Cs, Sergio Romero, felicitó incluso al consejero de Hacienda, Juan Bravo, por su labor. Cs, tras no apoyar la pasada legislatura, un cambio en el modelo de financiación, se apunta ahora a exigir al Estado una mejor financiación. El portavoz de Vox Alejandro Hernández, amenazante la jornada previa con no negociar los presupuestos, con el mayor tacto posible afeó a la Junta que «ha evitado el desgaste de las decisiones por las campañas». Hernández habló del «conformismo pesebrista» y del «socialismo clientelar», así como de «un sistema disuasorio para la búsqueda de empleo». Moreno aludió al anterior Gobierno y a la necesidad de «romper la inercia, que las cosas se vayan fraguando», reconociendo que «hay que dar más velocidad a algunos asuntos». Maíllo, cuyo dominio del discurso le permite acertar hasta cuando yerra, apuntó que «son 100 años del Gobierno del cambio y ni un proyecto de ley». «¿He dicho 100 años? Es que es un castigo», reaccionó. Maíllo criticó el uso de «la violencia de género como moneda de cambio con la ultraderecha». «Permite el acoso a docentes y le dan la lista de trabajadores de unidades de violencia de género. Una vergüenza», dijo Maíllo, que apuntó que Vox «ha dicho que los andaluces prefieren cobrar el paro a trabajar, una indignidad». «El cambio en el Parlamento está en el sitio, mucha foto y herencia recibida pero son vicios heredados». Moreno respondió que el nuevo Gobierno no tiene «prejuicios en votar sus propuestas o negociar con todos». «Creo que generan una economía pasiva y es malo. Ha habido una mala política de la izquierda 40 años, con connivencia de su grupo activa o pasiva». Susana Díaz arrancó señalando que se alegraba de ver al presidente, aludiendo a que estaba «desaparecido» desde las generales. Moreno respondió que el día previo estuvo en el Pleno mientras ella estaba «haciendo campaña». Díaz habló de «insidias y cesiones a la extrema derecha». «Es el presidente de la historia de Andalucía con menos votos». «Vox señala, dispara y usted lo asume», criticó. «Está usted en modo supervivencia», respondió Moreno a Díaz, que insistió en que «los andaluces le hicieron una moción de censura en las urnas». «¿Va a impedir el pacto de la izquierda radical con lista que le hicieron de Madrid?, reaccionó el presidente. «Está usted presa de su situación política. El pasado domingo cruzaba los dedos para que Sánchez no saliera reforzado. Sabe como todos que el éxito de Sánchez es proporcional a su debilidad. Tiene un problema de medio millón. En las listas de espera y los que han preferido a Sánchez».

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