Huelgas

Una puesta a punto para los taxistas

Los taxistas deberán realizar aportaciones a la nueva ordenanza
Los taxistas deberán realizar aportaciones a la nueva ordenanzalarazon

El colectivo ya tiene en sus manos el borrador de la nueva ordenanza municipal del taxi, una herramienta con la que el Ayuntamiento de Sevilla pretende regular el funcionamiento de este servicio y adaptarlo a los nuevos tiempos. Las indicaciones para que los conductores vistan con decoro, la obligatoriedad de tener nociones de inglés y la exigencia de un dispositivo para el pago con tarjeta, entre otras demandas, son los aspectos más llamativos de un texto que, según el presidente de la Unión Sevillana del Taxi, Fernando Morales, el colectivo examinará «con lupa por si hay algo amenazante». «El borrador tiene aportaciones nuestras y del reglamento andaluz que desarrolló la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (Famp) en 2003, pero esperamos que entre todos hagamos una norma que sirva para los próximos 20 ó 30 años», asegura.

La tramitación es el primer flanco que preocupa a los conductores. Una vez concluido el texto definitivo, deberá pasar un periodo de exposición pública de un mes. Por tanto, según las estimaciones de Morales, «hasta dentro de tres meses no tendremos la norma terminada». Los abogados de la Unión Sevillana del Taxi ya están revisando el documento que ha presentado el Ayuntamiento. Un texto que el organismo ve con buenos ojos y que no difiere demasiado de las normas impulsadas por otros ayuntamientos de grandes ciudades, donde una flota tan amplia de vehículos exige una regulación exhaustiva.

En cuanto a la vestimenta, Morales muestra su sorpresa por el «impacto» que ha tenido la medida, puesto que «lo normal es llevar un pantalón decente, una camisa y un chaleco», por lo que «no se pide nada del otro mundo». Eso sí, considera «poco decoroso» llevar manga corta o incluso de tirantas, «aunque sea en los meses de más calor».

La obligatoriedad de aprender inglés es un tema que preocupa, a pesar de los «esfuerzos» realizados para que los profesionales accedan a cursos. Morales matiza que, para obtener una licencia de taxi, es necesario tener el título de Educación Secundaria Obligatoria, por lo que «los conductores ya van teniendo una base más o menos amplia de inglés». Sin embargo, reconoce que los profesionales de más edad «sólo saben cuatro cosas», sobre todo porque en los antiguos planes de estudio el francés era el primer idioma. Sin embargo, insiste en la necesidad de potenciar los cursos de formación voluntarios «no sólo en el ámbito de los idiomas, sino también en otros, como por ejemplo el manejo de personas con movilidad reducida, algo bastante necesario».

El pago con tarjeta de crédito es un sistema cada vez más extendido, aunque no toda la flota tiene los dispositivos correspondientes. Morales ironiza con que «ahora los bancos se están frotando las manos». No obstante, hace un llamamiento a los conductores a negociar con las entidades «comisiones razonables» y sugiere la articulación de un acuerdo-marco al que se podrían acoger en condiciones ventajosas.

La limpieza de los vehículos y la exigencia de aire acondicionado y calefacción son otras peticiones «razonables», sobre todo porque «ya existe por norma que exige que los vehículos no pueden tener una antigüedad de más de 15 años». Morales, sin embargo, insiste en que ahora se plantea un escenario con «escaso margen de maniobra», a tenor de la norma andaluza que ya regula todos estos aspectos.