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Desciende el número de fallecidos en las carreteras de Castilla y León este verano

Una treintena de personas pierde la vida, ocho de ellos motoristas, y la mayoría en vías convencionales

  • La delegada del Gobierno. Mercedes Martín, informa sobre la siniestralidad en las carreteras
    La delegada del Gobierno. Mercedes Martín, informa sobre la siniestralidad en las carreteras /

    Ical

Salamanca.

Tiempo de lectura 2 min.

06 de septiembre de 2019. 20:47h

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I. de la Fuente.  Salamanca. 7/9/2019

Treinta personas han perdido la vida en carreteras de la Comunidad entre julio y agosto, unas vías por las que han circulado cada día una media de 214.000 vehículos. Este dato supone que han fallecido tres ciudadanos menos que el pasado año y un descenso del 9 por ciento.

La mayoría, además, han fallecido en accidentes ocurridos en carreteras convencionales (24) y del total de víctimas 19 eran los conductores del vehículo, diez pasajeros y un peatón. Asimismo, una quincena de ellos viajaban en turismo o furgoneta y no llevaban puesto el cinturón en el momento del siniestro.

En este sentido, cabe señalar también el incremento de fallecimiento de los denominados «usuarios vulnerables», como son los peatones, motoristas y ciclistas, ya que mientras en 2018 representaban el 21 por ciento de los muertos, en julio y agosto han supuesto un 57 por ciento de los fallecidos. Así, han muerto ocho motociclistas y dos ciclistas -el año pasado ninguno-, que además iban sin casco, y un peatón, dos menos que en 2018.

Desde que comenzara este año 2019 han muerto en las carreteras de Castilla y León 63 personas en accidentes de tráfico, frente a los 86 que murieron el pasado año, lo que supone también una reducción del 27 por ciento.

Pese a estas cifras que, aparentemente son positivas puesto que se ha reducido los fallecidos pero también el número de accidentes mortales en un 10 por ciento, la delegada del Gobierno en Castilla y León, Mercedes Martín, aseguraba que no está ni estará satisfecha «mientras haya una sola víctima». Y al respecto, apuntaba que las autoridades no deben ser complacientes «con este tributo de dolor que se paga al progreso, a la libertad y a la capacidad de movimiento que da tener un vehículo».

El accidente más trágico de este verano fue el que se vivía en la localidad de Galisancho, en la provincia de Salamanca, el pasado 21 de julio, cuando perdían la vida en un fatal accidente cuatro jóvenes del municipio también salmantino de Alba de Tormes.

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