Cataluña

Cirque du Soleil en alta mar

MSC cruceros se alía con la reconocida compañía de circo para ofrecer dos espectáculos exclusivos

MSC cruceros se alía con la reconocida compañía de circo para ofrecer dos espectáculos exclusivos

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«¡Vicealmirante Nelson, algo se acerca a estribor!», exclamó el segundo Brigada Tobías H. Matsson subido al mástil de popa. «¿Es la flota napoleónica?», preguntó ansioso Nelson, acercándose el catalejo con hambre de gloria. «No lo creo, vicealmirante, a no ser que hayan tirado al mar el palacio de Versalles y hayan subido allí todo el ejército francés, y el austrohúngaro, y el otomano, y el inglés, que nos lo habrán robado. ¡Hay mucha gente!», contestó Matsson, todavía sin creer lo que veían sus ojos. «No sea ridículo, brigada», dijo Nelson, harto de sus subalternos y su afición al brandy, hasta que aquello, lo que fuese, entró en el objetivo de su catalejo. «Dios mío, han hundido Marsella, no nos atacan con barcos, ¡¡nos atacan con puertos enteros!!», gritó Nelson e iba a rendirse inmediatamente, pero antes quería ver de cerca aquella asombrosa maravilla.

El efecto que produce hoy día el crucero MSC Bellissima no se diferencia mucho del shock que produciría verlo a principios del siglo XIX. No es enorme, es más, es sentir que eres Gulliver y el mundo ha empequeñecido. El efecto de navegar en un mar en calma suspendido a prácticamente 100 metros de altura provoca no mareos, sino ensoñaciones y delirios y esa maravillosa sensación que todavía hay espacios que descubrir en la tierra. Ayer zarpaba del port vell de Barcelona rumbo a Marsella y lo hacía con 6.000 personas a bordo. 12 restaurantes, piscinas, casino, salas de juego, discotecas, spa, la vida del crucerista está construída para no aburrirse ni un segundo. Y ahora, además, cuenta con un teatro para albergar al Cirque du Soleil at Sea. «Cuando construíamos el barco ya hablamos con los ingenieros del Cirque du Soleil para levantar un espacio escénico a su medida», asegura Emiliano González, máximo responsable de MSC en España.

El teatro tiene un aforo de 400 personas y los cruceristas pueden reservar su localidad con cena o con consumición. Lo que pueden ver será dos espectáculos exclusivos, creados específicamente para verse en alta mar. «Siempre creamos a partir de las particularidades que requiere la puesta en escena y cuantas más dificultades tengamos más nos obligamos a ser creativos», afirma Benjamin Dupont, director escénico de los espectáculos.

En este caso los montajes son «Syma», la historia de un viaje en barco a una perdida isla paradisiaca con las más extraordinarias criaturas y «Varélia», una fantasía en forma de cuento de hadas con el rapto de una bella bailarina por parte del rey del mar y cómo se logrará su más divertido rescate. «Como artista es fascinante zarpar cada día de un puerto distinto. Solemos ensayar dos horas antes del espectáculo para tener el cuerpo siempre en movimiento, fuerte y flexible», explica Nicole Winter, una impresionante contorsionista capaz de poner en cuestión todas las leyes de la física y la gravedad.

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Los dos espectáculos duran unos 40 minutos y cuentan con seis números principales cada uno, desde ejercicios con cuerdas a equilibrismos, manipulación de objetos o increíbles dúos aéreos, el mismo Cirque du Soleil de siempre pero sobre el ligero balanceo de las olas del Mediterráneo. En total, son 16 artistas y 9 técnicos en directo en un show que te ofrece a los artistas a tocar de la mano. Todo un lujo. «El concepto es despertar la imaginación del público a través de grandes golpes visuales con historias muy fáciles de seguir. Más de 100 personas han trabajado en nuestra sede en Montreal para conseguir dos espectáculos totalmente diferentes entre sí pero con el sello distintivo de Cirque du Soleil», cuenta Dupont. Y vaya si se despiertan la imaginación. Dan ganas de perderse en el mar para siempre.