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El Hospital del Mar, primero del Estado en curar arritmias con radioterapia

Equipo de la ablación radioterápica del Hospital del Mar
Equipo de la ablación radioterápica del Hospital del Marlarazon

M. E. - El Hospital del Mar es el primero del Estado y uno de los primeros del mundo en utilizar la radioterapia, un tratamiento vinculado al cáncer, para tratar arritmias en el corazón. Tenía un paciente de 64 años, con una patología cardíaca llamada displasia arritmogénica del ventrículo derecho, que después de pasar tres veces por quirófano continuaba teniendo arritmias. Para evitar paradas cardíacas, el hombre llevaba insertado en el corazón un desfribilador, pero el aparato ya no era útil, porque la enfermedad había deteriorado el músculo cardíaco.

En Estados Unidos, se había probado tratar con radioterapia a una veintena de pacientes con enfermedades del corazón. Y como había funcionado los equipos de Cardiología, Oncología Radioterápica y Radiología se animaron a probar esta técnica. El tratamiento es delicado porque consiste en someter a la zona del corazón que falla a una dosis muy elevada de radiación, unas doce veces superior a la que se aplicar para tratar un cáncer. De esta manera se crea una cicatriz en el área afectada y se elimina la arritmia. «Se ha de trabajar de forma conjunta. Los radiólogos obtienen las imágenes, luego los cardiólogos indican donde está en origen del problema y los oncólogos radiólogos definen el volumen a tratar», cuenta Manel Algara, jefe del Servicio de Oncología. Radioterápica. La intervención dura 30 minutos, en vez de las dos horas de una ablación. El paciente de 64 años fue intervenido el 21 de diciembre y, hasta ahora, las arritmias han desaparecido del todo, sin efectos secundarios a causa de la radiación. Hay que tener en cuenta que, con esta técnica, a diferencia de otras, la respuesta a la radiación es más lenta y los efectos positivos tardan un poco más.

Los pacientes que se pueden beneficiar de esta técnica son enfermos con patología epicárdica, es decir, aquellos en los que la arritmia tiene su origen en la zona exterior del músculo cardíaco. También quienes sufren patologías isquémicas en las cuales la lesión se sitúa en la zona externa del corazón, pacientes con afectación cardíaca por enfermedad de Chagas u otras con alguna disfunción isquémica en fase de cicatriz que afecta al epicardio y a la cual no se puede acceder desde el interior. Son casos en los cuales esta técnica es la más indicada, ya que, según el Dr. Martí, “la ventaja fundamental es que la zona que hay que tratar es de difícil acceso mediante las técnicas habituales por cateterismo. Con ella, se puede definir perfectamente el volumen y el área a tratar”.