Gamelab mira al pasado para dar el salto al futuro

El certamen de videojuegos acoge las conferencias de mitos como Peter Moore o John Romero y presenta los avances en realidad virtual

Arriba, una visitante probando los nuevos juegos de realidad virtual. Abajo, Peter Moore
Arriba, una visitante probando los nuevos juegos de realidad virtual. Abajo, Peter Moore

El certamen de videojuegos acoge las conferencias de mitos como Peter Moore o John Romero y presenta los avances en realidad virtual.

Si los juegos son para niños, y los niños son el futuro, el futuro será para los juegos o no será. Quizá la lógica detrás de esta afirmación dé demasiadas cosas por supuestas, pero lo que está claro es que es irrefutable. En este esquema, los videojuegos son la tierra prometida, ese futuro en el que todos volveremos a ser niños porque está claro que todos no pararemos de jugar. En un mundo cada vez más enrarecido y apocalíptico, esta alternativa parece reveladora y feliz. Así que si queremos que este futuro llegue ya, lo que han de hacer todos los seres humanos es jugar, jugar y jugar a videojuegos, al que sea, porque hay tantos que hay uno para cualquiera, para que el futuro prometido llegue ya. Y del futuro es de lo que va Gamelab, certamen centrado en los videojuegos que hasta el 1 de julio convertirán a Barcelona en la capital europea del sector.

Lejos del esquema de las grandes ferias, el Gamelab es un certamen que no vende novedades, aunque también las hay, por supuesto, sino que certifica la potencia creativa y social del sector, siempre envuelto en una realidad cambiante. Estudia sus fenómenos, los explica y los defiende. Y no deja de jugar, que es de lo que se trata, siempre.

La duodécima edición de este encuentro es un punto de encuentro entre aficionados, curiosos y profesionales en todas sus variantes, desde creadores a emprendedores. A primera hora de la mañana, cuando el sol se asienta y el calor renace, ya había los primeros entusiastas de matar marcianos, como se refiere despectivamente a esta colonia de gente cada vez más numerosa, en el sótano del hotel Herperia Tower de L’Hospitalet de Llobregat. La primera sensación al pisar las galerías del certamen es que ya todo son videojuegos, que eso de matar marcianitos es historia, y que la vida ahora sólo gira en su simulación, para bien o para mal, aunque seguramente para bien. Si como decía Calderón la vida es sueño, es decir, una simulación, la simulación de una simulación tiene que ser, por tanto la vida. Es decir, jugar es vivir.

Los deportes electrónicos, los llamados eSports, fueron uno de los principales focos de atención del arranque de esta edición. El responsable de competiciones en Electronic Arts (EA), Peter Moore, realizó una conferencia en la que certificó que el mundo real y el virtual cada vez están más cerca. «El videojuego competitivo empieza en tu habitación. Todo el mundo puede ser una estrella de los eSports», comentó Moore ante un auditorio lleno y entusiasta, que prefiere jugar a ser Messi que ver jugar a Messi.

Otro de los ejes de la jornada fue los juegos denominados shooter, aquellos en los que te pones en el punto de vista de un soldado, salvador o asesino, lo que sea, y buscas matar a tus enemigos. John Romero, padre de la saga Doom, que revolucionó el mundo de los videojuegos a mediados de los 90, también pudo dirigirse a los asistentes para comentarles las novedades de un sector en que es fácil envejecer de éxito tan rápido como chasquear los dedos y que la creatividad es imprescindible para ir siempre un paso más allá.

Los que van un paso más allá son los juegos de realidad virtual. La factoría Sony ha puesto un espacio donde los visitantes pueden probar el nuevo dispositivo de VR de la PlayStation 4. No sale a la venta en España hasta octubre. ¿Alguien en serio quiere perderse el futuro?