La sanidad se rebela

Los trabajadores se unen para alzar una sola y contundente voz y decir «basta», después de sufrir duros recortes presupuestarios la anterior legislatura y recelosos de un nuevo tijeretazo

Concentración de los trabajadores del Hospital de Sant Pau contra los recortes el pasado mes de diciembre
Concentración de los trabajadores del Hospital de Sant Pau contra los recortes el pasado mes de diciembre

Han sufrido recortes de sueldo y de derechos laborales, han visto como sus compañeros no eran renovados a pesar de llevar años formando equipo, ven con sus propios ojos, diariamente, como el sistema sanitario del que forman parte se exprime al máximo para tratar de seguir ofreciendo más y mejor pero con menos. Hartos, se han manifestado e, incluso, ido a la huelga. En diciembre proliferaron las acampadas en los hospitales catalanes ante la amenaza de un nuevo recorte presupuestario que, consideran, el sistema no podrá soportar. Ahora, buscan unirse y movilizarse al unísono.

Dos días después de que CiU revalidara su gobierno, el portavoz del Govern, entonces en funciones, Francesc Homs, advirtió de que Cataluña debería enfrentarse a nuevo recorte presupuestario en 2013 de «como mínimo» 4.000 millones de euros. Que las finanzas públicas iban a ser sometidas a una nueva dieta adelgazante se intuía, se sabía, pero hasta la fecha la cifra bailaba. De hecho, el montante total a recortar sigue siendo una incógnita y más saber cómo y dónde se va pasar, de nuevo, la tijera.

Hecho el anuncio, las reacciones no tardaron en proliferar. El sector sanitario, en pie de guerra desde el año 2010 cuando se dieron los primeros ajustes presupuestarios, volvió a la carga. Centro a centro, en asamblea, los trabajadores decidieron cuadrarse, pedir información y presionar con diferentes acciones. La más sonada: acampar en el vestíbulo de los hospitales.

Coordinadora de centros

Comenzó el Hospital de Sant Pau y, la iniciativa, fue, en pocos días, imitada en otros hospitales. Los directivos de los centros dejaron hacer sin extender su intromisión, a excepción de lo ocurrido en el Clínic de Barcelona. Mossos d'Esquadra, vestidos de paisano, se personaron en las instalaciones para identificar a los acampados y amedrentarlos para que cesaran en su empeño. La cosa quedó allí. Y, pasaron las Navidades. Hoy por hoy, en el único centro donde trabajadores siguen acampados es el Hospital Parc Taulí de Sabadell. Pero, lejos de frenar su ímpetu y acallar su indignación, el objetivo de los sanitarios ahora pasa por cohesionarse y movilizarse de forma unitaria para evitar una nueva agresión al sistema.

Desde el Hospital Sant Pau se inició a principios de año una ronda de contactos con los comités de empresa y juntas de personal de otros centros sanitarios catalanes para tratar de unir esfuerzos. Hasta la fecha, ya se han organizado dos reuniones y, poco a poco, y a medida que se va corriendo la voz entre el sector, se van ampliando las adhesiones. Así se ha creado la Coordinadora Laboral de Centros Sanitarios de Cataluña y ésta a su vez se ha organizado en diferentes comisiones.

Queda por concretar cómo la coordinadora se relacionará con la Plataforma por el Derecho a la Salud, creada en julio del año pasada y formada por sindicatos, entidades y asociaciones de vecinos. También faltan saber movilizaciones y acciones contra los recortes, aunque sí se ha acordado ya en asamblea, convocar una manifestación el próximo 23 de febrero, coincidiendo con la organizada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos.