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Dar de mamar no es doloroso y si lo es, hay que buscar la causa

  • Toda madre que amamanta tiene leche, lo que sucede es que cuando el dolor está presente la leche se encuentra atrancada en el interior del pecho, nuestro trabajo como sanitarios es averiguar la causa para poder erradicar el dolor y salvaguardar la lactancia
    Toda madre que amamanta tiene leche, lo que sucede es que cuando el dolor está presente la leche se encuentra atrancada en el interior del pecho, nuestro trabajo como sanitarios es averiguar la causa para poder erradicar el dolor y salvaguardar la lactancia /

    La Razón

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de marzo de 2019. 18:44h

Comentada
Cintia Borja-Enfermera, consultora lactancia materna certificada IBCLC.  Valencia. 16/3/2019

La Biblia dice «parirás con dolor» y para desterrar esta equivocada idea construida a lo largo de la historia han tenido que pasar muchos siglos. Espero que en menos tiempo ahuyentemos la convicción de que amamantar duele y aceptemos que el dolor al amamantar es una advertencia de nuestro cuerpo para alertarnos de que algo no anda bien. Así nos será más fácil buscar cuál es la causa y corregirla y prevenir daños mayores.

Por lo tanto, sentir dolor mientras se da el pecho es la consecuencia subyacente de otro problema.

Amamantar con dolor además de ser molesto y desagradable, interfiere emocionalmente en la madre impidiendo que la lactancia le resulte placentera, además de que funcionalmente dificulta la salida de la leche. Cuando se siente miedo, dolor, angustia o estrés, aparece en escena la adrenalina que bloquea la acción de la oxitocina, hormona responsable de la eyección o salida de la leche, lo cual dificulta al lactante obtener la leche que necesita.

Qué flaco favor le hacemos a la madre que amamanta, diciéndole que «es normal que al principio le duela». Con ello, estamos permitiendo que sus niveles de adrenalina suban y cierren el «grifo» por donde sale la leche al exterior.

El dolor, estrés o miedo son generados en ocasiones por los propios profesionales sanitarios al decirle a una madre que amamanta frases como: «Mañana pesaremos al bebé y si no ha ganado peso le daremos una ayuda de fórmula», «parece que tu leche no le alimenta» o «igual produces menos leche de la que tu bebé necesita».

Con ello, lejos de ayudar en la lactancia lo que producimos en la madre es temor e inseguridad contribuyendo sin darnos cuenta a que la lactancia fracase, cerramos con llave a la oxitocina y abrimos de par en par la puerta a la adrenalina.

Por lo tanto, toda madre que amamanta tiene leche, lo que sucede es que cuando el dolor está presente la leche se encuentra atrancada en el interior del pecho, nuestro trabajo como sanitarios es averiguar la causa para poder erradicar el dolor y salvaguardar la lactancia.

La principal causa de dolor durante el amamantamiento es consecuencia de un inadecuado agarre al pecho, seguido en segundo lugar de una mala succión del bebé. Que un bebé no succione de forma correcta puede tener diversos motivos, pero en gran parte suele ser la consecuencia de un incorrecto agarre al pecho.

Un mal agarre y una succión inadecuada son dos problemas que en ocasiones originan una cadena de dificultades; como grietas, ingurgitaciones, mastitis, síndrome de Raynaud que pueden generar a su vez un importante dolor en la madre y como hemos visto en consecuencia dificultar la eyección de la leche.

Un mal agarre al pecho supone que pezón y parte de la areola no entran de forma correcta en la boca del bebé, el pezón lejos de llegar a la zona en la que el paladar duro se une con el blando se quedará a mitad camino, aunque esto no sea un impedimento para que el bebé succione, sí es una dificultad para que los conductos por los que la leche sale al exterior se drenen de forma adecuada por lo tanto el bebé no obtendrá la leche que necesita, los pechos quedarán llenos de leche que el bebé no es capaz de extraer y ello aumentará el riesgo de ingurgitación y mastitis en la madre. Pero a la vez, si el pezón no entra lo suficientemente dentro de la cavidad oral, este va a ser aprisionado por la encía inferior del bebé, en lugar de ser rodeado por su lengua, lo cual sin duda va a ser la causa de lesiones y grietas.

Otra causa de dolor durante el amamantamiento es la anquiloglosia o frenillo corto y las disfunciones orales, en el caso de la anquiloglosia nos encontramos con que el bebé presenta una lengua con una funcionalidad limitada que le impide moverse libremente para poder succionar correctamente del pecho. El lactante no puede extender la lengua hasta cubrir la encía inferior durante la toma, ni elevarla hacia el paladar para poder comprimir el pezón y poder exprimir la leche.

Algunos lactantes presentan movimientos orales atípicos durante la toma, «succiones disfuncionales o desorganizadas» en ocasiones producto de partos distócicos (largos), instrumentados o cesáreas que en consecuencia producen alteraciones en los nervios craneales encargados de la succión y la deglución impidiendo que el bebé consiga realizar un correcto agarre al pecho y los movimientos apropiados de succión.

En definitiva, el dolor al amamantar puede tener diferentes orígenes que deben ser analizados para poder resolverlos y hacer que la lactancia sea placentera.

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