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Una pelea por un billete falso, origen de la riña que acabó con un muerto en el Cabanyal

Una vecina asegura haber oído las amenazas de muerte que el ahora fallecido hizo al autor confeso del crimen

  • El suceso se produjo en la noche del miércoles. La Policía acudió al lugar del crimen después de que el autor confesara que había sido en defensa propia
    El suceso se produjo en la noche del miércoles. La Policía acudió al lugar del crimen después de que el autor confesara que había sido en defensa propia
Valencia.

Tiempo de lectura 2 min.

16 de mayo de 2019. 19:32h

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R. V.  Valencia. 17/5/2019

Confesó el crimen poco tiempo después de cometerlo. Fue a la comisaría y dijo que había matado a puñaladas a un hombre y que había sido en defensa propia. Esta secuencia se produjo el miércoles por la noche en el barrio del Cabanyal de Valencia.

Los agentes solo tuvieron que desplazarse un par de calles para comprobar que el hombre yacía en el suelo y que tenía numerosas heridas de arma blanca en el torso, espalda y cuello.

Le practicaron maniobras de reanimación mientras llegaban los servicios sanitarios, que no pudieron hacer nada para salvar su vida. Solo pudieron certificar su muerte.

En el distrito Marítimo no se habla de otra cosa. Al parecer, ambos llevaban varios meses discutiendo por un billete falso de 50 euros con el que la víctima intentó pagarles e iba incluso alardeando de que le habían intentando engañar.

Amenazas constantes

«Ayer estuvo más de una hora gritando y amenazándolo, y lo oyó medio barrio», apuntó una vecina que fue a declarar a la comisaría. «Estoy segura de que al final lo hubiera acabando matando, ayer, mañana o pasado mañana. Era fácil porque viven donde tienen el negocio y con un criatura recién nacida».

Los vecinos aseguraron a los periodistas que el supuesto agresor es una «bellísima persona» y que actuó en defensa propia porque la víctima le había amenazado. Incidieron en que el fallecido era «provocador, violento» y consumidor de drogas.

El asesino confeso es el propietario de un quiosco situado en la calle de l’Omet, de origen argentino.

La víctima, según relataron varias vecinas, vivía con su pareja como okupas en una casa y acudían a la zona todos los días con un carro de la compra lleno de cosas. «Él era provocador, vacilón y mala persona. Chuleaba a todo el mundo y si te pedía un cigarro y no se lo dabas, te perseguía».

Otra afirmaba haber llegado a sentir miedo al verlo. «Si estaba paseando al perro, cambiaba de trayectoria para no verlo. Los veía venir con el carro y me iba hacia otra parte y siempre huyendo de ellos».

E insiste en que la víctima era «gentuza» y el ahora detenido, en cambio, es honrado, trabajador, «de una familia de luchadores de toda la vida y con una educación exquisita».

Otra vecina defiende también que el supuesto homicida es «un buen chico y trabajador».

El autor confeso del crimen permanece detenido.

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