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Jaime de los Santos: «Estoy seguro de que el Gobierno regional será invitado al Día del Orgullo»

  • Jaime de los Santos, consejero de Cultura, Turismo y Deporte / Foto: Jesús G. Feria
    Jaime de los Santos, consejero de Cultura, Turismo y Deporte / Foto: Jesús G. Feria
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

02 de julio de 2018. 13:58h

Comentada
J.V. Echagüe Madrid. 1/7/2018

Un enorme «collage» de fotos de Miguel Trillo con la movida madrileña de fondo domina la antesala del despacho de Jaime de los Santos (Madrid, 1978). Es sólo uno de los innumerables referentes de un consejero de Cultura mediático sin pretenderlo. Ex asesor de Moncloa, amigo de Elvira Fernández, mujer de Mariano Rajoy –«es positiva, discreta y comprometida», dice– y de Cristina Cifuentes, fue la ex presidenta quien apostó por él primero en 2015 como Director General de Promoción Cultural, y desde el pasado año, como consejero de Cultura, Turismo y Deportes. Una confianza renovada por el presidente Garrido. Durante estos días, De los Santos es uno de los interlocutores del Gobierno regional con los colectivos LGTBI. Sobre la mesa, el veto a los políticos del PP en la marcha del Orgullo, el próximo día 7, por incumplimiento de compromisos.

–Está prevista una reunión con los colectivos LGTBI. ¿Qué pasos se van a dar desde el Gobierno para estar más en sintonía con ellos?

–No puedo estar más en sintonía con el colectivo porque formo parte de él. La palabra «veto» retrotrae a tiempos que ninguno queremos reproducir. Confío que de aquí al día 7 esa invitación se curse. Ángel Garrido lleva luchando por los derechos de todos, incluido el colectivo LGTBI, desde hace más de 20 años. Tuvo que luchar también contra quienes no entendían esa defensa. Hay dos leyes aprobadas en la Asamblea y la finalidad del Gobierno es cumplirlas. Quizá en los tiempos no se ha sido ágil, pero hay un compromiso claro: la tarjeta sanitaria, en la que debería aparecer el nombre sentido, será una realidad antes de que acabe el año. Y el protocolo para los alumnos transexuales, que se implantará el próximo curso. En nuestra Consejería, desde 2015 se llevan haciendo políticas de visibilización. La cultura es un interlocutor privilegiado para llevar a la sociedad cualquier idea en pro de la igualdad. También contamos con un programa para erradicar la LGTBfobia en el deporte.

–Si se mantiene el veto, ¿tiene pensado acudir a la manifestación del Orgullo?

–Estoy seguro que se va a hacer esa invitación, pero iré en cualquier caso. Creo que es mi obligación y llevo yendo muchos años, porque para mí es motivo de alegría. Somos una Comunidad LGTBI-Friendly, como aprobó por unanimidad la Asamblea de Madrid.

–El 90% de los compromisos del Gobierno para esta legislatura se han cumplido. ¿Le queda alguno a Cultura?

–El único punto que queda de nuestra Consejería es el cheque cultural. Estamos en conversaciones con diferentes actores del hecho cultural madrileño para que los jóvenes puedan asistir a eventos gracias a este bono.

–Madrid y Barcelona mantenían una rivalidad por ser referente cultural. ¿Madrid la ha adelantado, entre otros motivos, por el procés?

–La capital cultural del sur de Europa está en la Comunidad de Madrid. Es cierto que, tras las Olimpiadas del 92, Barcelona era un referente. Pero Madrid les ha superado en todo: tenemos los mejores museos de España y algunos de los mejores del mundo. En Cataluña se vive un momento muy tenso en el que la cultura se ve lastrada. Lo dicen sus propios gestores culturales: en el Liceo y en el Palau han descendido el número de visitantes. En el plano internacional, Madrid es percibida como una región libre y tranquila.

–Tras tres años, Madrid no cuenta con un concejal de Cultura. Es la alcaldesa la que asume esa condición. ¿No se resiente la ciudad?

–Es sorprendente que la ciudad con mayor densidad cultural del país carezca de esta cabeza. Y es sorprende que el PP, cuyo programa electoral no incluía una Consejería, la acabó creando. La alcaldesa, a la que tengo un profundo respeto y cariño, tiene tantos frentes abiertos que no le puede dedicar a la cultura todo el tiempo que le gustaría y que necesita. Somos una potencia cultural. Y los propios responsables de espacios culturales se sienten en ocasiones desamparados.

–¿Echa de menos como presidenta a Cifuentes?

–Estoy encantado de formar parte del Gobierno de Ángel Garrido. Cristina es mi amiga y como sigo en contacto con ella, no la echo de menos. Es una mujer muy fuerte y valiosa. Está tranquila y haciéndose a la nueva situación.

–¿Fue su dimisión su momento más duro en el Gobierno?

–Fue una situación muy complicada en los profesional y en lo personal. Se zanjó con la mejor opción: hacer a Garrido presidente. No nos apartó de nuestra obligación, que es trabajar por los madrileños. Pero en lo emocional, tocó.

–Si buceamos en sus redes sociales, ¿encontraremos algún tuit controvertido?

–En absoluto. En las redes sociales soy cauto. Creo en los silencios. Si no tengo algo bueno que decir, intento mantenerme callado. Para mí, las redes son una forma de informarme, saber qué ocurre en todos los espacios culturales. Mis redes sociales están inmaculadas.

–¿Entendió la dimisión del ex ministro Maxim Huerta?

–Conozco a Maxim desde hace muchos años. Confiaba en su sensibilidad. Pero es cierto que me sorprendió el nombramiento. Ni por bueno ni por malo. El presidente Sánchez fue de una dureza extrema juzgando a miembros del Gobierno central y de otras regiones. Cuando los jueces dicen que, por lo menos, se equivocó al presentar sus cuentas ante Hacienda, claro que hay que dimitir. No sé si en esa dimisión hubo una excesiva emotividad por su parte que le hizo ser menos claro de lo que le habría gustado.

–¿Se ve con proyección política a largo plazo?

–Con verme feliz me conformo, pero, para contestar, no me importaría seguir en política. El servicio público es muy duro, pero da una enorme satisfacción. Todo eso ha hecho que la política me haya enganchado.

EL PERFIL

¿Se ha acostumbrado la oposición a su «look» moderno? «Yo sí me he acostumbrado al de ellos», responde con una sonrisa. En los oídos de este historiador de arte caben desde una ópera de Monteverdi hasta Miguel Bosé. Cita como referentes en artes escénicas a dramaturgos como Carlota Ferrer, Darío Facal o Miguel del Arco, pero si tiene que resumir, no duda: Lorca.

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