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Teatro inclusivo... o sin etiquetas

  • El proyecto teatral y social de Blanca Marsillach, «Se vende ático», llegó a su fin tras una gira por España. Foto: Fundación Repsol
    El proyecto teatral y social de Blanca Marsillach, «Se vende ático», llegó a su fin tras una gira por España. Foto: Fundación Repsol
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

07 de junio de 2019. 00:39h

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Raúl Losánez Madrid. 7/6/2019

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Diez años cumple ya el esforzado proyecto artístico y social de teatro inclusivo que dirige Blanca Marsillach, con el amparo y el patrocinio de la Fundación Repsol, para reivindicar el papel profesional de las personas con discapacidad en el mundo de la interpretación. Una efeméride que coincide con el cierre de la gira de «Se vende ático», un montaje que ha visitado cinco ciudades españolas y que se ha ido fraguando en el taller de teatro adaptado para personas con discapacidad que promueve cada año la actriz.

Dirigida por Xabier Olza, esta obra fue escrita por Adolfo Marsillach originalmente como una novela y se hizo con el Premio Espasa de Humor en 1995. Cuenta una historia de dos parejas cruzadas en las que cada personaje sigue manteniendo una estrecha relación con su ex compañero o ex compañera. Según Olza, el tema fundamental que Marsillach abordaba era el de «cómo las parejas rotas repiten comportamientos de su vida anterior; cómo todo es cíclico y siempre nos reiteramos en los mismos errores».

El montaje, que ha reunido en su elenco a actores profesionales con y sin discapacidad, puso el punto final a la gira el pasado miércoles en el Centro Casa de Vacas de El Retiro, con una representación que estuvo apadrinada por Emilio Gutiérez Caba, que aseguró estar allí «en representación de todos los cómicos para decir que el teatro nunca cerrará sus puertas a la comprensión, la integración y la solidaridad», porque, explicaba, «el mundo del teatro es un mundo abierto a todo», ya que se cimienta «sobre la imaginación, y ésta no tiene formas ni tiene fronteras».

Como ya es habitual en la forma de trabajo de este taller, al finalizar la función los espectadores pudieron salir al escenario para improvisar junto a los actores algunas de las escenas más divertidas. Uno de ellos, Daniel Olías, definía su paso por la compañía como «una experiencia inolvidable», si bien cree que toda esta labor «merece un apoyo mayor que permita la posibilidad de hacer más funciones a lo largo del año». Junto a Olías, Adela Estévez y Miriam Fernández conforman el elenco estable de este proyecto.

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