¿Un traje sastre elegante y rebelde a la vez? Seguro que aciertas con el de Thom Browne

Si hay algo que caracteriza al diseñador estadounidense es su reconceptualización del clásico traje sastre. Eso, claro, hasta que diseñó el traje que llevaría la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, en la inauguración presidencial de 2013.

Su innovación destaca entre la multitud de diseñadores por ir un paso más allá en la elegancia masculina. Una reinterpretación del estilo clásico americano de mediados del siglo XX gracias a la aplicación de detalles vanguardistas como la suma de sus tres colores más representativos: azul, blanco y rojo. Su estilo propio hace posible que el traje de sastre clásico mantenga la sobriedad de siempre pero pueda ser rebelde y moderno a partes iguales. Esa es la magia de Thom Browne.

¿De dónde viene esta fusión exquisita de lo clásico y lo moderno? De lejos. La vida del diseñador ha sido, como su moda, toda una historia para contar. El diseñador estudió Negocios en la Universidad de Notre Dame a la vez que se dedicaba a la natación. Cuando se graduó, decidió mudarse a Hollywood para convertirse en actor de anuncios. En 1997 decidió poner rumbo a Nueva York para conocer de cerca el mundo de la moda. Primero, comenzó trabajando como sastre, después como vendedor de Giorgio Armani y tras eso, como diseñador para el Club Mónaco. Fue en 2001 cuando lanzó su primera colección como diseñador, que le encumbró como creador de una línea de trajes impecables a medida.

Unos años más tarde, presentó su primera línea femenina que, al igual que la colección masculina, presentaría detalles irreverentes y rebeldes. En 2012 fue reconocido entre los diseñadores estadounidenses más influyentes con el Premio Nacional de Diseño de Cooper-Hewitt.

Las fragancias de Thom Browne

Además del savoir-faire en la moda, el diseñador Thom Browne destaca también por su incursión en el mundo de las fragancias. Tal y como indica la firma, la nueva fragancia de la casa es “un espectro en oro, desde la claridad hasta la oscuridad. Seis aromas, seis identidades, suspendidas en vidrio en seis historias diferentes. Concebida en Nueva York, hecha en Francia, para hombres y mujeres, mujeres y hombres”.