Mónica García, una médica de trinchera

De ser una candidata casi desconocida, ha marcado perfil propio con la Sanidad como punto fuerte

La candidata de Más Madrid a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Mónica García
La candidata de Más Madrid a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Mónica GarcíaAlberto Ortega Europa Press

Mónica García, médica, madre de familia numerosa, desconocida hasta ahora en la política y con un futuro prometedor dentro del partido que fundaron Manuela Carmena e Íñigo Errejón.

Se ha ido abriendo paso poco a poco después de haber hecho durante los dos últimos años oposición a Isabel Díaz Ayuso desde su escaño en Más Madrid, sobre todo en lo que afecta a cuestiones sanitarias, uno de los asuntos sobre los que se ha mostrado más beligerante y en los que mejor se maneja en el discurso político.

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Tiene un punto de agresividad contenida cuando habla y no se deja apabullar por sus adversarios. Tampoco por antiguos compañeros de partido, como dejó patente cuando irrumpió Pablo Iglesias en la política madrileña.

Mónica García quería un perfil propio y ha conseguido enseñar músculo sin quedar oscurecida por el hiperliderazgo de Pablo Iglesias, pese a ser una candidata que muy pocos conocían. «He recorrido muchas calles y muchos pueblos de Madrid y llevo mucho tiempo trabajando en Madrid», llegó a decir para reivindicar su protagonismo al margen de Iglesias cuando la propuso ir en una candidatura conjunta.

Desde el minuto uno marcó distancia de la «política de testosterona» de Pablo Iglesias y empezó la campaña agarrándose a la bandera del feminismo para abrirse hueco en la contienda electoral y defenderse del que fue su líder en la anterior legislatura. No quiere tutelas, ha exigido su hueco político y se lo ha ganado por derecho propio.

Frases lapidarias de Mónica García

De la campaña resuena alguna de sus frases lapidarias: «Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que en los momentos históricos nos pidan que nos apartemos. Las mujeres hemos demostrado con creces que sabemos frenar a la ultraderecha sin necesidad de que nadie nos tutele», llegó a decir.

García, de 47 años y médica anestesista del hospital Doce de Octubre de Madrid, pasó prácticamente desapercibida en la anterior legislatura en la Asamblea de Madrid como diputada, cuando entonces militaba en las filas de Podemos.

Pero dio el salto a Más Madrid y lo hizo con tanto impulso que ahora está ya al frente de la dirección regional del partido de Errejón. Estaba llamada a tener un mayor protagonismo y visibilidad política. Se ha convertido en una habitual de las tertulias y una voz autorizada en Más Madrid en materia sanitaria, lo que la ha puesto en el foco informativo en más de una ocasión.

Tiene tirón y enganche en Más Madrid y aunque hasta ahora no tenía un perfil alto en cuanto a visibilidad política, sí que tiene fama de hacer intervenciones broncas.

A la candidata de Mas Madrid le pierden las formas

Su principal defecto es que, aunque pueda defender unos argumentos cargados de razón, la pierden las formas hasta el punto de resultar faltona, un aspecto que ha cuidado especialmente durante la campaña. De hecho, durante el debate de Telemadrid muchos la consideraron la «candidata revelación».

García fue una de las voces más reivindicativas de la Marea Blanca, que perseguía evitar la privatización de la sanidad madrileña. Ella fue precisamente la que alentó la protesta entre los sindicatos cuando se amplió la jornada a los empleados públicos de 35 a 37,5 horas.

Pero su perfil bronco en público, nada tiene que ver en el trato personal. Es una mujer de trato agradable y hasta dulce.

García, hija de psiquiatras comunistas, atleta en su juventud y vecina del madrileño barrio de El Retiro, de toda la vida, cree que hay tres rasgos que la definen: «responsabilidad, vocación y empatía».

Es una férrea defensora de la conciliación y sus hijos Nicolás, Pablo y Rosita también han formado parte de su campaña. A ellos dedicó su «minuto de oro» en Telemadrid y a ellos dice que quiere dejarles la mejor herencia: «una sociedad justa y equitativa».