Silvia Hengstenberg: “Lo importante para nosotros no es el lujo ornamental, es la singularidad y el buen gusto”

Confundó The Sibarist, una inmobiliaria Boutique de propiedades cuyo ADN es la arquitectura, el arte y el diseño y que expone a creadores emergentes, como Eliurpi

Silvia Hengstenberg, fundadora de The Sibarist, inmobiliaria de propiedades singulares.
Silvia Hengstenberg, fundadora de The Sibarist, inmobiliaria de propiedades singulares. FOTO: Enrique Cidoncha La Razón

La belleza, la armonía, toparse con esos colores que atraen la paz, utilizar los techos bajos para la concentración y los altos para desatar la creatividad. Silvia Hengstenberg está familiarizada con esos aspectos y los expande en The Sibarist, una inmobiliaria Boutique de propiedades cuyo ADN es la arquitectura, el arte y el diseño.

Son una empresa familiar. «Las socias fundadoras somos mi madre y yo. Ella es interiorista y también estaba haciendo cosas de intermediación inmobiliaria y yo vengo del mundo hotelero, soy “coach” y siempre he trabajado marcas muy prémium de alojamientos, he estado en la parte de comercial y marketing», explica. Ambas se unieron para vender una finca familiar y el resultado fue tan satisfactorio que decidieron unirse para fundar un proyecto contundente juntas. «Cuando lanzamos la empresa vimos que había un nicho».

Promulgan una forma de gestión global que ponía un valor la casa, la comercializa y además la rentabiliza con eventos, sesiones de fotos o rodajes, según las características. Se enfocan un número limitado, entre 30 o 50, y hacen una gestión personalizada. «Lo importante para nosotros no es el lujo ornamental, es la singularidad y el buen gusto», incide.

Se adaptan a las necesidades y preferencias del usuario. Cuentan una amplia variedad para los compradores y para los clientes que prefieren cambiar de aires. «En Santa Cruz de la Palma tenemos un faro frente al mar y en la isla de San Miguel, en Azores, un mirador acristalado encima de una torre defensiva. Es una colección muy inspiradora». Esos usuarios interesados suelen llegar a la compañía gracias al boca a boca. Buscan un hogar y se les aconseja acorde con el punto en el que están y barajando algunas opciones que no aparecen en su web. «Algunas propiedades no las publicamos porque los dueños quieren vender de forma más privada», aclara.

Hengstenberg le encuentra el encanto a cabaña acogedora en mitad del campo y al cuidado invernadero donde está su oficina y atiende a la entrevista. Se trata de una estructura acristalada ubicada en un patio que recoge toda la luz exterior y casi no requiere de la artificial. Le extraen más partido con la acogida de exposiciones, marcas o incluso como escenario de alguna película, como «Dolor y gloria», del reconocido Pedro Almodóvar. En el edificio, que es aproximadamente de finales del siglo XVIII, hay un pequeño jardín y un par de árboles. «Son castaños centenarios, cuando los ves eres consciente del paso del tiempo», apuntala la empresaria sobre uno de los muchos detalles rutinarios que evidencian su capacidad de observación.

Art you ready y el futuro

Quisieron dar un paso más allá, y para lograrlo buscaron un proyecto de responsabilidad social corporativa acorde con su línea: en 2016 comenzaron a impulsar a artistas emergentes «para llegar al público de una manera personal».«Hicimos una pequeña feria en la que invitamos a las galerías de la zona», rememora.

Le pusieron de nombre Art you ready y mostraron al mundo creadores alineados con unos valores que mejoraban el mundo. Ellos se adaptan al invernadero, lo tratan como un lienzo en blanco. Por ejemplo, Carla Cascales, en 2020 presentó un proyecto de escultura llamado «Tez», cuya intención era hacer reflexionar sobre los hábitos de consumo. «Una galería de Barcelona lo vio y se interesaron por ella. Fue una subida de nivel para ella y un orgullo para nosotros», recuerda, con ilusión.

El próximo lunes estrenan una muestra de Elizabet Urpí y Nacho Umpiérrez, el dúo artístico Eliurpi, que reivindican la transversalidad con el título «Del arte al objeto y del objeto al arte». «Lo que busca es desdibujar fronteras entre arte arquitectura y diseño. Ellos emplean sombreros hechos a mano, pero podrían emplear cualquier elemento», comenta sobre unos creadores multidisciplinares que se nutren especialmente del movimiento Bauhaus, y venden sus obras en Londres y Estados Unidos.

Otro de sus proyectos aúna todas sus preocupaciones: la estética y el bienestar. Quieren promover la casa del mañana. «El futuro es ya», define sobre esos espacios que cuidan de quienes los habitan. Han rehabilitado en Cantabria la Casa de Mareas, según enuncian en la web, es «un homenaje a los guardianes del ecosistema, a los amantes de las aves y a los que cuidan del planeta. Un espacio que promueve la creatividad y el arte como lenguaje para transmitir valores».

Diseñada en formato «coliving», preserva la intimidad con baños en cada habitación y está rodeada de un entorno agradable. Además, es la primera vivienda que cuenta con conexión de datos por LiFi de Signify, que reduce la exposición a radiaciones electromagnéticas. Hay una preocupación por el humano y por el medioambiente en cada detalle. «El 70% de materiales usados son reciclados».

La casa cambia como las sociedades, evoluciona, se acomoda. El reto para Hengstenberg va más allá de construir nuevos edificios, consiste en reestructurar, en lanzar una nueva mirada: «Queremos hacer del hogar un lugar más eficiente y saludable».

- ¿La pandemia ha resignificado la importancia de la casa?
- Ha sido definitivo. Se busca que se convierta en esa máquina perfecta. Nos dimos cuenta de cómo interfiere a las emociones la ergonomía. Hay una evolución, por ejemplo, la cocina es un lugar social y la gente está más dispuesta a abrirlas a los salones, a unirlos.