En las checas de Madrid y en los campos de batalla: nacen los paracaidistas españoles

Hoy se cumplen 67 años de la creación de las fuerzas paracaidistas del Ejército de Tierra, cuyo primer jefe estuvo en la tristemente célebre checa de Porlier

Primeros paracaidistas del Ejército de Tierra durante un salto
Primeros paracaidistas del Ejército de Tierra durante un saltoLa Razón

El 23 de febrero de 1954 nacían oficialmente las fuerzas paracaidistas del Ejército de Tierra. El entonces ministro del Ejército, el general Agustín Muñoz Grandes, el que fue el primer jefe de la División Azul, encomendó el 17 de octubre de 1953 la misión de crear la primera bandera paracaidistas, la Roger de Flor, al comandante Tomas Pallás Sierra.

El 17 de octubre de 1953 se organizó el Primer Curso Paracaidista del Ejército de Tierra. El 11 de enero de 1954 hicieron su presentación en la Escuela Militar de Paracaidismo, situada en la localidad murciana de Alcantarilla, los primeros oficiales y suboficiales seleccionados, junto a 153 clases de tropa, para formar la Bandera Roger de Flor. Mayoritariamente provenían de La Legión. Comenzaba el primer curso de paracaidismo del Ejército de Tierra. Su nacimiento se certificó con la celebración de su primer salto, en la Escuela Militar de Paracaidismo “Méndez Parada”, de los nuevos paracaidistas desde unos viejos aviones Junkers JU-52 y Savoia S-81 alemanes e italianos de tiempos de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. El 23 de febrero de 1955, Muñoz Grandes asistía al primer aniversario de los paracaidistas del Ejército de Tierra con el salto 108 Caballeros Legionarios Paracaidistas (CLPs) desde nueve anticuados Junkers.

Eran tiempos en los que las unidades aerotrasportadas estaban de moda. Los paracaidistas habían salto a la fama mundial con la toma por sorpresa del fuerte belga de Eben Emael y, sobre todo, por la conquista por las tropas aerotransportadas del General Kurt Student, 4500 paracaidistas en 700 aviones de transporte y 750 planeadores, de la isla de Creta. A estos combates siguieron los saltos por tropas aerotransportadas aliadas en Normandía y en la Operación Market Garden. Paracaidistas de la Legión Extranjera francesa serán protagonistas de la defensa final de Dien Bien Phu, de la batalla de Argel y, junto a los paracaidistas británicos, realizaran el salto para la ocupación del canal de Suez en 1956.

Muñoz Grandes y Pallás, en tiempos del nacimiento de la I Bandera Paracaidista
Muñoz Grandes y Pallás, en tiempos del nacimiento de la I Bandera ParacaidistaLa Razón

Tres soldados veteranos de la Guerra Civil y de la campaña de Rusia serán los encargados de liderar la creación de las fuerzas paracaidistas del Ejército de Tierra.

El primer jefe fue el citado comandante de Infantería Tomas Pallás, poseedor de una Medalla Militar Individual obtenida en el frente de Huesca el 12 de junio de 1937 al presentarse voluntario para llevar medicamentos a un herido en una posición cercada, tenía además dos Cruces Rojas y la Medalla de la Campaña. Era un soldado de probado valor, con larga experiencia en unidades especiales como Tiradores de Ifni y Regulares, habiendo prestado servicio en Ifni, el Protectorado de Marruecos y en la Guinea Española, siendo también jefe de la 5º Bandera del tercio Duque de Alba II de La Legión.

Salto de los paracaidistas desde los viejos Junker
Salto de los paracaidistas desde los viejos JunkerLa Razón

Pronto se decidió la creación de una nueva bandera paracaidista. Pallás pasó a mandar la II, haciéndose cargo, en diciembre 1955, del mando de la I Bandera y del mando conjunto de las dos banderas paracaidistas el teniente coronel Crespo del Castillo. Crespo había ingresado en 1922 en la Academia de Infantería de Toledo. En noviembre de 1926 fue destinado al Batallón de Cazadores de África, en Tetuán, y en 1927, en plena guerra de Marruecos, pasa a servir en el Tercio de Extranjeros. La guerra de Marruecos estaba en su punto álgido tras el exitoso desembarco de Alhucemas. Crespo del Castillo participará en las operaciones de Adru, Ain-Gorra, Afermun, Rokbaalia, Serguir, Akaki... En 1928 es ascendido a teniente y en 1929 es condecorado con la Gran Cruz del Mérito Militar. En 1930 es destinado al Regimiento de Infantería Wad Ras en Madrid y en 1931 al Regimiento de Carros de Combate. Durante la Segunda República Española era profesor de gimnasia en la Académica Militar de Toledo. Participó en varias pruebas de pentatlón y saltos. El alzamiento militar del 18 de julio de 1936 le sorprendió en Berlín, donde estaba asistiendo a los Juegos Olímpicos junto a la delegación de atletas españoles. Al regresar a España intentó pasar a zona nacional pero fue detenido, condenado por traición en noviembre de 1937, ingresando en la cárcel de Porlier, donde pasó el resto de la guerra.

El general Pallás, al final de su vida, tiende la mano al Rey Juan Carlos I
El general Pallás, al final de su vida, tiende la mano al Rey Juan Carlos ILa Razón

La tristemente célebre checa de Porlier estaba situada en un edificio incautado por el Gobierno de la Republica al comienzo de la Guerra Civil, en un principio destinado para albergar niños abandonados, pero ya en agosto de 1936 se transformó en prisión. Desde esta cárcel salieron, durante noviembre y diciembre de 1936, las sacas de presos asesinados en Paracuellos de Jarama. Crespo del Castillo ingresó meses después de las mantazas de Paracuellos y del cementerio de Aravaca, lo que le sirvió para lograr salir vivo del infierno que eran las cárceles del Frente Popular. El 28 de marzo de 1939 fue liberado siendo un cadáver viviente de 38 kilos de peso. Poco después ascendía a capitán. Ejerció de profesor de educación física en varias unidades hasta que en 1942 marchó voluntario a la División Azul participando en la batalla de Krasni Bor, la más sangrienta y dura batalla de la División Española de Voluntarios en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Julio Coloma Gallego, primer general de paracaidistas
Julio Coloma Gallego, primer general de paracaidistasLa Razón

En 1955 fue destinado para mandar la nueva Agrupación de Banderas Paracaidistas que pronto tendría tres banderas, cuna de la actual BRIPAC. Tras realizar los cursos de capacitación paracaidista con la 11ª División Aerotransportada de Estados Unidos en Alemania, en 1957, se hizo cargo del mando de la Agrupación para entrar en combate en la Guerra de Ifni al frente de sus paracaidistas, siendo responsable de la liberación de las posiciones de Tiugsa y del mando de la defensa de Sidi Ifni.

Con 55 años de edad, siendo coronel del I Tercio de la Legión, Julio Coloma Gallego, Medalla Militar Individual, veterano de las campañas de Asturias y de la Guerra Civil, se hizo cargo como general de brigada por primera vez del mando la recién nacida Brigada Paracaidista. Cuando ascendió a general de división fue sustituido por el ya general Crespo del Castillo. ¡Quién podía pensar que el preso de Porlier salvaría la vida, llegaría al generalato y mandaría la BRIPAC!