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José Mª Terol: "El plan de ayudas al automóvil debería ser neutral tecnológicamente"

CEO de Mazda España y Portugal

El pasado ejercicio fue el mejor de la historia de Mazda en España, tanto en número de unidades vendidas, 21.364, como en cuota de mercado, que ha llegado al 1,6%. Es la consecuencia de la renovación de la gama con el lanzamiento en 2012 de la sexta generación de productos de la firma. Con el lanzamiento del CX5 se pusieron en marcha cambios muy importante para la marca, como un nuevo diseño, el Kodo, que ha tenido muchísimo éxito. Una nueva generación de tecnologías, como motores diésel y gasolina, transmisiones manuales y automáticas, plataformas... una auténtica revolución. Además de ayudas a la conducción enfocadas a la seguridad. Fruto de todo ello ha sido un crecimiento expectacular del 364% en los últimos seis años. Y las expectativas también son buenas con la llegada de una séptima generación de productos que se inicia con el Mazda3, de inminente lanzamiento. Para este año, se prevé crecer en unas 1.500 unidades gracias a los nuevos productos que llegarán en los próximos meses.

–¿Cómo cree que va a evolucionar este año el mercado español cuando los últimos meses han sido negativos?

–Nuestra previsión es que el total del mercado crezca entre un 3% y un 4%. La mayor parte de este crecimiento vendrá del canal de empresas, pues el canal de particulares se mostrará plano. Es cierto que los primeros meses están por debajo de estos datos, pero confiamos en que en la última parte del año se produzca un repunte.

–¿Qué cree que debe hacerse para reactivar el mercado?

–En mi opinión, se debería volver a un plan de incentivos para el achatarramiento de vehículos antigüos contaminantes y su sustitución por vehículos modernos. Y que este plan fuera neutral tecnológicamente. Lo importante es poner el foco en los coches de bajas emisiones, independientemente de cuál sea la tecnología que utilicen. La nueva norma WLTP incorpora un sistema de medición de emsiones muy realista, en línea con el uso real de un coche. Las ayudas deberían basarse en establecer unos límites a las emisiones de CO2, independientemente de que el coche fuera híbrido, diésel, gasolina u otro sistema.

–¿Que opina sobre algunos comentarios sobre el futuro del automóvil que han podido desorientar a los compradores?

–Que deberíamos atenernos a las normas de la Comisión Europea, que es quien establece las reglas. Me llama la atención la confianza con la que muchos, en todos los ambitos, hablan de cómo van a ser las cosas en 2040. Hacer predicciones a tan largo plazo es muy difícil. Hay que trabajar más a corto para lograr reducir las emisiones de una manera práctica. Los hechos son que llevamos dos años en que las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos vendidos en España han aumentado. Y que el parque automovilístico sigue envejeciendo. Y los coches más viejos son los más contaminantes. Por lo tanto, no parece que vayamos por el camino adecuado.

–¿Las ayudas deberían ser directas para la compra de un coche nuevo, o via incentivos fiscales?

–Las dos pueden valer, pero creo que la ayuda a la compra es mejor. Ya han demostrado su eficacia en el pasado y sabemos que funciona.

–¿La confusión de los clientes sobre el futuro está lastrando el mercado?

–Es un hecho que los particulares están desorientados, quizá por las noticias contradictorias de diferentes administraciones respecto a determinadas tecnolologías o a prohibiciones futuras que tampoco se materializan, pero que generan confusión. Frente a esta realidad, en Mazda tenemos dos productos. Uno es un modelo de compra flexible del coche con contrato a dos o tres años. Se paga una parte del vehículo y al final del contrato se decide si se quiere devolver, quedárselo o cambiar por otro. El 40% de los coches ya los vendemos así. Estamos iniciando además el «renting» a particulares. Así el cliente sabe que puede adaptarse a los cambios si es que llegan en los proximos años.

–¿El coche eléctrico es el futuro?

–Creo que va a ser una opción importante en la movilidad del futuro, pero el eléctrico puro va a tardar en implantarse como una solución preponderante. Existen aún demasiadas barreras, pero es necesario y conveniente un proceso de electrificación progresivo. Nosotros lanzamos ahora el nuevo Mazda3 y un SUV compacto, y pensamos que la mayoría de las ventas que se generarán van a ser de híbridos. La incorporación de la electrificación es un proceso imparable. Pero al mismo tiempo decimos que los coches van a seguir necesitando motores de combustión interna, combinados con sistemas híbridos, o híbridos enchufables durante muchos años. Estimamos que, en 2025, un 85% de los automóviles llevarán motores de combustión. Por ello, mejorar la eficiencia de estos motores es muy importante si queremos reducir las emisiones.