Ignorancia alemana

La Razón

Desde hace días sigo los periódicos alemanes con estupefacción ¿Se puede saber qué ha hecho nuestra diplomacia para explicar tan malamente en Berlín la barbaridad que está aconteciendo en Cataluña? ¡Pareciera que los únicos que se han movido por las redacciones son los de Diplocat, las falsas embajadas del «procés» pagadas con nuestro dinero! La Süddeutsche Zeitung, un prestigioso diario de casi medio millón de ejemplares de tirada, lleva toda la semana haciendo campaña en contra de la entrega de Carles Puigdemont a España. Sus redactores y columnistas hablan invariablemente de «presos políticos». La Süddeutsche es de centro izquierda, pero es que también Spiegel y la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung han multiplicado artículos donde se pone en duda el criterio del juez Pablo LLarena al atribuir el uso de la violencia a los independentistas, o la necesidad de extraditar a Puigdemont por delito de rebelión (llamado allí alta traición). Ni uno solo de los textos que he repasado explica que Carles Puigdemont ha roto la unidad nacional. Que los separatistas aprobaron en septiembre leyes rupturistas contra la Constitución y que en octubre declararon la independencia. Que han conculcado las leyes. Buena parte de los artículos proviene de España y es fruto del trabajo de los corresponsales que viven en nuestro país que, por alguna razón, no tienen un cuadro completo de lo que ha ocurrido. Si el separatismo tiene alguna virtud es la capacidad de marketing. Una y otra vez los profesionales han repetido que en Barcelona acceden con más facilidad a los interlocutores independentistas que a los dirigentes nacionales ¿Es difícil organizar una entrevista con el ministro de Justicia, la vicepresidenta o el mismo Rajoy para la prensa extranjera? Es cierto que llama la atención la disponibilidad para el activismo de los secesionistas. Parecen tener mucho más tiempo que sus conciudadanos, y no es ajeno a ello que hay funcionarios y jubilados en sus filas. En los recientes cortes de carreteras de Cataluña fue digno de ver el compadreo de bomberos o mossos con los payeses que apilaron ruedas en la A2 y montaron una butifarrada matinal el lunes. Todos ellos comían a dos carrillos delante de los indignados conductores. Pero también hace mucho la organización. Por ejemplo, desbordados por su escasa disponibilidad de germanoparlantes, han lanzado alertas en las redes sociales, pidiendo traductores. Han inundado los medios de cartas al director, wasaps, intervenciones en chats. Han facilitado cartas tipo. Hoy en día la opinión pública es poder. Conviene proporcionar a corresponsales y redacciones cuanta información pueda serles útil para juzgar lo que pasa en España.