Poca Cataluña y no meter la pata

Jesús Rivasés

Pedro Sánchez y el PSOE van delante, como la mujer de la multitud del anochecer en Coney Island de Lorca. Los socialistas, siempre cómodos en las campañas electorales, en esta ocasión –a las puertas de Semana Santa– preferirían que pasara de ellos este cáliz. El inquilino de la Moncloa y su equipo están convencidos de que el 28-A pueden ganar –otro asunto es con qué margen– casi sin bajarse del autobús. Ahora, la estrategia electoral, que comparten el protoasesor Iván Redondo y el secretario de Organización, el ministro José Luis Ábalos, pasa por mantener el perfil más bajo posible en todo lo relacionado con Cataluña y, sobre todo, en no meter la pata. «Hay que descatalanizar la campaña», comentan en el PSOE, que tienen grabado cómo las elecciones andaluzas giraron alrededor del eje catalán. Cataluña no fue la única causa del batacazo de Susana Díaz, pero influyó mucho y nadie quiere que aquello se repita.

La obsesión de eludir el asunto catalán llega hasta el extremo de que en las 50 páginas que contienen los «110 compromisos con la España que quieres», lo más parecido hasta ahora al programa electoral PSOE, no aparece ni una sola vez la palabra Cataluña. De repente, es como si esa zona de España no existiera para los socialistas, que confían que todo quede reducido al seguimiento del juicio del «procés».

La otra gran obsesión de Sánchez y su equipo, convertida en ucase en el partido, es evitar meteduras de pata. Las palabras de Iceta, aunque fueran en respuesta a una pregunta, de que si el 65% de los catalanes estuvieran a favor de la independencia, la democracia debería buscar una solución, cayeron como una bomba en el PSOE. Tampoco gustó la reacción desabrida del ministro José Borrell ante el periodista alemán que lo acorraló por la situación de los presos del «procés». Hay quienes piensan que ambas meteduras de pata se contrarrestan. Es posible, pero la de Borrell, aunque no afecte a la campaña, tendrá consecuencias de imagen en la Europa crítica con el juicio del «procés», que existe. La clave de esta campaña ya consiste en no meter la pata, no solo para el PSOE sino para todos los partidos, y las ha habido sonadas, como la de Adolfo Suárez, la propuesta de Gobierno de Rivera al PP, la falta de autocrítica real de Iglesias o la ocurrencia de Abascal de que los españoles tengan armas en casa. Sánchez y el PSOE van delante y por eso también temen más cualquier metedura de pata y procuran evitar riesgos.