Que la vicepresidenta primera Carmen Calvo y el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, se enzarzaron con la ministra de Igualdad, Irene Montero, y su pareja y vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, es un hecho. Y también que la formación morada denunció un intento de boicot a la ley de Libertad Sexual. Desde Justicia dijeron que el texto de Igualdad era un bodrio. Y Pablo Iglesias respondió que los que habían corregido el anteproyecto eran «machistas reprimidos». Campo tuvo que rematar: «A veces los políticos hablamos demasiado». Todo muy fino. Pero lo de ayer es más grave. Y lo es porque ya no se trata de la tramitación de una ley –no sabemos a qué se dedicará Montero cuando la aprueben–, sino a una cuestión mucho más sensible como el coronavirus.

Ayer, a las 8:37 de la mañana, la Secretaría de Estado de Comunicación hacía público un comunicado que respondía al que, horas antes, había lanzado el ministerio de Trabajo. Yolanda Díaz (Unidas Podemos) y su equipo habían transmitido que las empresas estaban obligadas a «adoptar las medidas y dar las instrucciones necesarias para que, en caso de peligro grave, inminente e inevitable, las personas trabajadoras puedan interrumpir su actividad y, si fuera necesario, abandonar de inmediato el lugar de trabajo». La medida no había sido consultada ni a sindicatos ni a empresarios que pusieron el grito en el cielo.

Moncloa recordaba ahora que en España todas las medidas estaban coordinadas únicamente por el Ministerio de Sanidad. La nota fue inmediatamente secundada por varios ministros socialistas –Escrivá, Maroto, Celaá– incluido el titular de Sanidad, Salvador Illa, que por cierto calificó las medidas de Díaz de mero compilatorio pero no de guía ni protocolo que debían seguir las empresas.

La ministra, que se negó a retirar el documento pese a la alarma creada, recibió de nuevo el apoyo de Pablo Iglesias. Y ya tenemos un lío peor. Todo muy fino. Pero la pregunta es: si el Gobierno no es capaz de organizarse consigo mismo, ¿cómo va a coordinar la lucha con las comunidades autónomas contra el coronavirus?