La izquierda o el bulo sin fin

El terreno para el populismo estaba abonado por la socialdemocracia, que ha convertido a las sociedades abiertas en sociedades infantilizadas y, sobre todo, irresponsables

La Junta impulsa una campaña en redes sociales para erradicar los bulos que circulan sobre migrantes
Campaña 'No des bola al bulo'. JUNTA

Pablo Echenique, portavoz en el Congreso de los Diputados por Podemos, está indignado, como se puede leer en su cuenta de Twitter con el “golpismo mediático” y la “fabricación de bulos”. Que, por supuesto, endosa al centro derecha. Lo que no cuenta es que él es de los políticos de la posverdad, que es la mentira constante, porque alude a las emociones. Lo señala Juan Carlos Monedero en su prólogo al libro de Juanma del Olmo, “La política por otros medios” (Ed. La Catarata, 2018). Y la emoción más poderosa, señala adentrándose en el mundo del neuromarketing, es el miedo, seguida por el asco, la sorpresa o la tristeza. Para la extrema izquierda, “todo pensamiento es antes un sentimiento, de manera que hasta lo que creemos más racional tiene un origen que no es racional”. De ahí que para Podemos la actual crisis sanitaria, económica y social desatada por el coronavirus y la ineficacia gubernamental sean una oportunidad. Para inocular la emoción del miedo o la ira, y así manipular los razonamientos. Para sacar adelante su agenda autoritaria.

El terreno para el populismo hace tiempo que estaba abonado para ello, gracias a la socialdemocracia, que ha convertido a las sociedades abiertas en sociedades infantilizadas y, sobre todo, irresponsables.

De ahí que la extrema izquierda esté estos días difundiendo bulos, algunos de ellos muy infantiles, que, sin embargo, son aceptados por quienes los reciben, con mucho temor. Por ejemplo, al inicio del aislamiento y saturada la sanidad madrileña, mientras se transformaban quirófanos y salas normales en UCIs para atender pacientes o se erigía ese milagro que es el hospital de campaña de IFEMA, corrían por las redes audios de Whatsapp perfectamente montados, en los que se afirmaba que en Madrid se dejaba morir a la gente mayor. ¡Qué ignominia! Jamás se hizo. Ni hubo que elegir, puesto que todos los recursos sanitarios de la Comunidad, públicos y privados, se convirtieron en un solo hospital, no llegando jamás la ocupación de las UCI al 100%. Gracias a que se triplicaron camas y UCIS en un breve espacio de tiempo. Un trabajo de una magnitud colosal que solo ha recibido críticas por parte de la izquierda. El temor a que te dejen morir. Bulo principal.

Pero todos estos iban aderezados de otras mentiras. ¿Cómo no creer que iban a dejar morir a los mayores si TVE entrevistaba a un enfermero que hablaba de recortes, falta de recursos, caos…? Lo que no contaba la televisión pública española, paradigma de manipulación informativa, es que ese enfermo, Guillem del Barrio, era candidato de Podemos. Puestos a buscar a un psicólogo para darnos pautas al objeto de aliviar el sufrimiento de los familiares, Rosa María Mateos y Xabier Fortes solo encontraron a Javier Barbero, a la sazón concejal de Más Madrid con Carmena. ¡Qué casualidad! Guillem del Barrio, liberado sindical del MATS, se paseó por todas las televisiones y concedió entrevistas a medios de papel como LA RAZÓN. Ninguno señaló su adscripción política. Más temor.

Pocas horas después la diputada de Más Madrid, Mónica García, y el documentalista Antonio Maestre, acusaban a la Comunidad de mantener cerrada la torre 4 del Hospital Infanta Sofía. Hasta publicaron un vídeo en redes, que no pocos medios reprodujeron. La realidad es que la Torre 4, lo sabían perfectamente, está en obras. Más temor.

El cierre de la planta de Oftalmología del Gregorio Marañón, que no estaba equipada pero cuyo fin es convertirse en UCI cuando lleguen los respiradores prometidos por Sánchez; el bulo acerca de la retención de EPIS en el Infanta Sofía… abonaron el terreno para que la Secretaría de Igualdad del PSOE madrileño, dirigido por la diputada Lorena Morales, quien estaba en primera fila de la manifestación del 8-M junto a Begoña Gómez o Carmen Calvo sin dar besos, acusara a los populares en general y a Isabel Díaz Ayuso en particular, mediante un infecto vídeo, de ser los responsables de las muertes. De lo que sí estoy segura es que de estas maniobras no está participando el señor portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, el pozuelero Gómez Perpinyà. Porque mientras el gobierno de Madrid luchaba por conseguir salvar vidas, él se ha limitado a criticar todo lo hecho. Y a jugar con la Play al FIFA.

En paralelo desde el grupo de Telegram “Guerrilla 2.0” , vinculado a Podemos, se distribuye materiales similares entre sus simpatizantes, y llaman a campañas programadas contra el PP como #laderechasirvepara. También han creado cuentas en Twitter como @stopcoronabulos o @covid_today. Desde allí difunden sus mensajes.

Antonio Maestre, que no es Miguel Lacambra pero sí su padrino periodístico, anunciaba que en Madrid solo se atendía en las UCI a los mayores con dinero. ¡Qué falsedad! Nuevamente el temor. Siempre el miedo. El arma más poderosa de los populistas para lavar cerebros, como bien señalara Monedero. La izquierda siempre ha necesitado el miedo para lograr convencer. Algún día quizá se expliquen así algunos de sus movimientos históricos para con la banda terrorista ETA. Sin miedo, no hay izquierda.

Por eso es tan importante no creerse nada de lo que nos llegue por Whatsapp o redes, y atenerse a las vías oficiales de información. La posverdad es el bulo continuo y la posverdad es la izquierda española.