El ocaso de C’s

Nació C’s como reacción frente a la hegemonía nacionalista en Cataluña, con un discurso sin concesiones ante el intento uniformizador de una sociedad catalana diversa por su origen e ideológicamente plural. Un puntal de su estrategia fue la lucha contra el monolingüismo, que se persigue con la política de una «normalización lingüística», consistente en la inmersión para que la lengua materna de más de la mitad de la población catalana sea usada marginalmente en el espacio público y hasta en el recreo escolar.

Con este proyecto nacionalizador lingüístico esperaban conseguir la «masa crítica» ciudadana necesaria para, en el momento oportuno –de mayor debilidad del Estado, según su opinión– dar el golpe definitivo a España y a su Constitución. Así lo hicieron con el Procés, viendo en la enorme crisis económica y social su «momentum». C’s lo encontró también tras el 1 de octubre de 2017, capitalizando el voto constitucionalista dos meses después, alcanzando el hito de ganar las elecciones autonómicas para el constitucionalismo por vez primera, con 36 escaños. Con ese trampolín aspiró a liderar a nivel nacional la oposición al socialismo, y abandonó a su suerte a los más de 1,1 millones de catalanes que les confiaron con su voto el cumplimento de su objetivo fundacional.

Hoy Rivera redacta para el PP el recurso contra la ley catalana de alquileres, mientras Arrimadas negocia su apoyo a unos presupuestos con quienes relegan la lengua oficial de España a la marginalidad en la escuela. Se pueden perder las elecciones, pero con honor.