La anomalía democrática

EUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

Con tantas medidas sanitarias por la pandemia, no debemos obviar lo que sucede en la política nacional con el «cordón sanitario» establecido por parte del Gobierno en torno a la tercera fuerza parlamentaria del Congreso, agudizado ahora en el Parlamento de Cataluña invocando la lucha «antifascista». Resulta bochornoso que justamente promuevan esos vetos partidos con sus dirigentes en prisión por atentar contra el orden constitucional, así como los sucesores políticos de ETA y la CUP, con la compañia del PSOE y Podemos. Esta actitud requiere de una información clara, sobre todo si consideramos que tenemos el único Gobierno en la UE con comunistas y apoyado por fuerzas como ERC y Bildu, que no se caracterizan por su respeto a la Constitución. Por tanto, sus votantes y la ciudadanía en general merecen saber en qué se basan para practicar esta estigmatización. Acaso sea conjeturar demasiado afirmar que el veto podría tener relación con la oposición de Vox al principal dogma de la vigente ideología de la dictadura del relativismo: el de género. Si Vox aceptara este dogma, quizás lo veríamos reconocido como la derecha democrática por los «constitucionalistas» de Podemos y demás compañeros de la «dirección actual del Estado».

Iglesias afirma que no vivimos en plena normalidad democrática. Desde luego, la anormalidad es que él y el bloque de la investidura se permitan esos vetos, y encima desde el Gobierno. Esa es una anomalía democrática.