Y, ahora, con Toni, ¿qué?

Ayuso tiene por delante un congreso regional en el que aspira, por igualdad de trato, y por derecho propio que se ha ganado, a ser la presidenta regional de los populares madrileños

Cézaro De Luca Europa Press

A la presidenta de la Comunidad de Madrid no le gusta, según dicen. Se acercó a él, le conoció, sin más pretensiones. Pero le gusta menos que se lo impusieran desde Génova en la lista de su candidatura sin medir siquiera que no cumplía las condiciones, y que luego viniera un juez y le decretara inelegible. Por no ser electo, no le puede mandar al Senado ni tampoco le puede hacer portavoz de su grupo.

Así, sólo queda una solución para dar salida a la imposición, que es nombrarle alto cargo. Él aspira a ser, cuanto menos, consejero, con esos aires con los que se ha movido de un partido a otro sin ser nada, pero sintiéndose siempre como el líder de opinión del momento.

La presidenta parece que no quiere. Ha comprometido su palabra a reducir su Gobierno a 10 consejeros, y dos paracaidistas de Ciudadanos (Marta Rivera Cruz es fija en la lista) pueden ser demasiado «pago» y poco defendible incluso dentro del partido. De Marta Rivera, ex consejera de Cultura, dicen que lleva trabajando para ella, para sí misma, desde 2019. Las siglas naranjas fueron la coartada.

Ayuso tiene por delante un congreso regional en el que aspira, por igualdad de trato, y por derecho propio que se ha ganado, a ser la presidenta regional de los populares madrileños, y le conviene adoptar las decisiones sin molestar a quienes llevan toda una vida dedicada al partido. Igual que ella.

Hace una semana, cuando todavía no se habían abierto las unas, en Génova se veían con fuerza suficiente para imponer a Toni en el Gobierno regional. A Toni y lo que hiciera falta, pero Ayuso es la que manda ahora y en la dirección nacional deben ir asumiendo que ella será la presidenta regional, y que quizás deben reducir el nivel de la batalla a colocar a Ana Camins de secretaria general del partido.

Pero, y con Toni, ¿qué? Horas antes de formalizar su fichaje por el PP, en un buen hacer de sus dotes interpretativas, le confesó a Susanna Griso que volvía a su profesión de actor. Esa misma tarde noche, Génova confirmaba su fichaje. Y en Sol se hacían los sorprendidos. Toni ha sido el telonero de esta campaña y, por muy líder de opinión que se sienta, lo cierto es que diputados del PP con solera sostienen que no ha arrancado ni un solo voto. «Isabel, sola, hubiera sacado el mismo resultado». Quizás también por esto hizo tan pocos actos con otros.