Beneficios y votos

En la mayoría de casos, los políticos sólo buscan señalizar virtud ante los votantes con el objetivo de obtener esos votos y llegar al poder

Marta Fernández Jara Europa Press

La vicepresidenta segunda del Gobierno y futurible candidata de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno, Yolanda Díaz, criticó veladamente el viaje de Pedro Sánchez a EEUU afirmando que los inversores a los que el líder socialista pretendía atraer a España «sólo buscan ganar dinero» mientras que el objetivo de políticos progresistas es el de «mejorar la vida de la gente». Las palabras de Díaz derivan claramente de dos premisas: la primera, que cuando los inversores ganan dinero no están mejorando la vida de la gente; la segunda, que los políticos verdaderamente aspiran a mejorar la vida de la gente y no tienen ningún otro objetivo prioritario. En cuanto a la primera premisa, las empresas pueden ganar dinero por dos vías: o cooperando con los ciudadanos o parasitándolos. Si hacen lo primero, mejoran inevitablemente la vida de sus clientes; si hacen lo segundo, la empeoran. ¿Cuándo hacen lo primero? Cuando les ofrecen bienes y servicios dentro de un mercado libre y competitivo: en tales casos, las compañías sólo ganan dinero si venden, y sólo venden si los consumidores valoran más las mercancías que compran que el precio que han de abonar por ellas. ¿Cuándo hacen lo segundo? Cuando los políticos les otorgan privilegios a las empresas para que no se sometan a los consumidores o no se enfrenten a la competencia: por ejemplo, cuando se subvenciona a una empresa se le está quitando dinero al ciudadano (impuestos) para dárselo a una compañía cuyos productos el ciudadano no desea adquirir; cuando se bloquea la competencia, se está impidiendo que los consumidores satisfagan mejor sus necesidades a través de otros proveedores potencialmente preferibles al monopolio. En otras palabras, aunque es posible que algunas empresas ganen dinero a costa de empeorar la vida de los ciudadanos, en un mercado libre y competitivo las empresas ganan dinero mejorando la vida de los ciudadanos. Y el cometido de los políticos debería ser el de garantizar las condiciones que impidan el parasitismo empresarial y permitan la libre competencia entre distintas compañías.

Vayamos ahora con la segunda premisa de Yolanda Díaz: ¿de verdad los políticos buscan mejorar la vida de la gente? En general, lo que busca un político es acceder y mantenerse en el poder. Acaso quepa pensar que sí hay políticos que desean genuinamente mejorar la vida de la gente, pero, como ya apuntara Hayek en Camino de Servidumbre, tenderán a ser desbancados competitivamente por los políticos más demagogos y sin escrúpulos. Es decir, aquellos políticos que busquen el poder por mera ambición ególatra serán los que tiendan a ocupar las más altas magistraturas: ¿en qué sentido, pues, los políticos se preocupan por mejorar la vida de la gente? En la mayoría de casos, sólo buscan señalizar virtud ante los votantes con el objetivo de obtener esos votos y llegar al poder. Si el empresario es un maximizador de beneficios, el político es un maximizador de votos: la diferencia es que, en el mercado libre, los beneficios se obtienen cooperando y mejorando la vida de la gente, mientras que en el ámbito político los votos se logran parasitando a unos para crear redes clientelares con otros.