Fusión por absorción

Tan solo unos días después de negar la mayor, la líder de Ciudadanos Inés Arrimadas se posiciona ahora abiertamente en favor de una coalición electoral con el PP

FOTO: Joaquin Corchero Europa Press

Vaya por delante que la existencia de un partido de centro liberal bien ahormado y asentado, incluso con la muy loable y eficaz condición de bisagra siempre es de agradecer, tal como se ha demostrado durante décadas en democracias consolidadas, pero Ciudadanos tiene todas las papeletas para pasar a la historia de la política española quizás como el proyecto más ilusionante y en algunos momentos con techo de cristal, malogrado por una acumulación de absurdos errores reflejados mayoritariamente en la obsesión por un imposible como era fagocitar al renqueante Partido Popular y en una infantil medición de los tiempos que quedan para los anales de las grandes ocasiones perdidas. Hoy el gran proyecto de centro se ha convertido desgraciadamente en el «zombi» que deambula por el medio y algunos de sus dirigentes, como en la película «los otros» de Amenábar caminan por el devenir político como proyecciones de un pasado no tan lejano en el que sí que estaban vivos.

Con independencia de la fecha concreta que acabe eligiendo el presidente Moreno Bonilla, que las elecciones andaluzas van a marcar una meridiana línea en el devenir de la política nacional es algo tan asumido por todos, como que algunos movimientos en clave de comicios generales parecen haberse adelantado de manera especialmente brusca. Tan solo unos días después de negar la mayor, la líder de Ciudadanos Inés Arrimadas se posiciona ahora abiertamente en favor de una coalición electoral con el PP para mantener el gobierno de la Junta y con la justificación de que, la «pinza» de PSOE y Vox torpedeando los presupuestos hace si cabe mucho más esencial el papel de los naranjas. La iniciativa habría sido más que interesante en otro tiempo con el arrastre de la experiencia «Navarra suma», incluso a pesar de no haberse entendido en los casos de País Vasco o Cataluña, pero ahora, además de llegar tarde carece de credibilidad, sobre todo porque permanecen demasiado frescos en la memoria del PP los episodios murciano y madrileño y por la convicción en Génova-13 de que no hay ya lugar para fusiones dado que la absorción no orgánica pero sí demoscópica está más que reflejada en los sondeos sobre intención de voto. Los tambores electorales suenan ya en Andalucía y no pararán de hacerlo de aquí al próximo año y medio. Moreno Bonilla ganará de calle, pero sin mayoría absoluta y podrá seguir en San Telmo sumando con VOX como Díaz Ayuso en Madrid, pero la cuestión es si Pablo Casado tras unas generales tendrá el mismo panorama numérico. La absorción de Ciudadanos no se antoja suficiente.