Mónica y Javier

Además de lidiar con el dolor y la falta de accesibilidad, tienen un enemigo común: el tiempo

Documental "Un gran salto para la humanidad", de Pablo Carbonell
Documental "Un gran salto para la humanidad", de Pablo Carbonell FOTO: Archivo/Vimeo

Se estrenó en Madrid el documental «Mónica y Javier», de Pablo Carbonell, que cuenta la tierna historia de dos personas cuya discapacidad les obliga a desplazarse en una silla de ruedas eléctrica por lo que verlos pasear por la Gran Vía de Madrid agarrados de la mano y la otra mano en sendas palancas para mover sus respectivas sillas, llama la atención.

Mónica asegura que gracias a la discapacidad es más libre. Se liberó de lo que ya no necesita. Conoció a Javier en rehabilitación. Le preguntaban cómo podía estar con un chico con lesión cerebral.

Pero ellos aprendieron a ver el lado positivo y a no parar de sonreír.

Como dice Pablo Carbonell: «la vida coloca ante ti a dos maestros de la felicidad, del amor, del respeto y la generosidad, yo he tenido la inmensa suerte de tropezar con dos personas matrícula de honor en esas materias cuya virtud es carecer de materia».

Efectivamente «Mónica y Javier» nos dan una lección de cómo hay que vivir. Los retos de su día a día van más allá de los de cualquier matrimonio. Además de lidiar con el dolor y la falta de accesibilidad, tienen un enemigo común: el tiempo. Son conscientes de que el deterioro avanza más rápido que para el resto de los mortales, pero en lugar de lamentarse o sufrir, afrontan sus problemas con una sonrisa, relativizan cada cosa que les ocurre y muestran una vida llena de ilusión, de esperanza y de amor.

Salimos del cine todos llenos de emoción, con un nudo en la garganta, pero deseando, como ellos, dejar de sobrevivir para empezar a vivir. Con mayúsculas.

No me extraña Pablo que te animen a divulgar este documental en todos los colegios porque es una grandísima lección de amor incondicional (que lamentablemente tiende a escasear en las relaciones actuales).

Estoy contigo Pablo: «en estas almas había una historia que merecía ser contada». Gracias por cobrarla.