O Putin, o tanga

Este año en concreto, la visualización más espectacular y decisiva ha sido la de la parte inferoposterior del tronco de nuestra representante y sus escuderas

FOTO: Luca Bruno AP

Cada año, por estas fechas, no dejo de echar un vistazo al festival de Eurovisión. Por supuesto, no soy tan cándido como para pensar que el evento tenga nada que ver estrictamente con lo musical. En eso, la Unión Europea supo mirar lejos desde buen principio y lo llamó «Eurovisión» y no «Eurocanción», dado que es bien cierto que la visión es la clave central del asunto.

Este año en concreto, la visualización más espectacular y decisiva ha sido la de la parte inferoposterior del tronco de nuestra representante y sus escuderas. Era una deliciosa maravilla la selectísima construcción y el dificilísimo movimiento de rotación que eran capaces de imprimirle a esa zona. Rendida admiración.

Supone la demostración de que la radiodifusión española ha dado por fin el salto al futuro y se ha apercibido de que ese –y no otro– es el punto central del certamen. Así lo acredita el haber conseguido la mejor posición de los últimos años. Por tanto, si queremos ganar, sabemos ya lo que debemos hacer en próximas ediciones.

Asimismo, ha sido también un acierto de la radiodifusión pública española abrirse decididamente al nuevo mundo de las marcas, del «branding» y del patrocinio, enviando a una representante llamada Chanel. El próximo año podemos enviar a un dúo llamado Dulce y Gabbana o –mejor aún, que quedará más patrio– Victorio y Luchino (o incluso Christian Dios, si deseamos presumir de espiritualidad). En todos los casos, lo importante será que la zona glútea –masculina, femenina o transgénero– se visualice con la óptica correcta entre ese marasmo de refritos recalentados que es el festival en su aspecto sonoro: Inglaterra ofreció una canción titulada «Space Man», como si «Space Oddity» de David Bowie o «Rocket Man» de Elton John nunca hubieran existido. Por supuesto, los derechos de autor de su emisión fueron para los autores copiones. Seguro que el año que viene se presentan con una originalidad titulada «Rocket Oddity».