Otegi está cada vez más cómodo con el PSOE

En el «sanchismo» sueñan con la idea de un País Vasco en el que Bildu, en manos de la siguiente generación a Otegi, sea el partido consorte para tomar poder

Carmen Morodo

Con muchísima discreción el PSOE sigue estrechando lazos con Bildu. En Moncloa no se creen eso que dicen en el partido de que «las alianzas de Sánchez son un lastre para las siglas a nivel nacional». Y en el Congreso, el Grupo Socialista está encontrando en Bildu el refugio en el que cobijarse de los desplantes de ERC. El PNV tiene 6 diputados. Bildu, 5. Y los de ERC, 13. Los socialistas han echado cuentas y si suman a los nacionalistas vascos con los de Arnaldo Otegi tienen casi cubierto el expediente de los independentistas catalanes, «mucho más complicados de contentar en estos tiempos».

Además, en la dirección nacional del PSOE, donde hay muy buenas relaciones con los de Otegi, hacen cálculos a futuro y si hoy la diferencia entre el PNV y Bildu es de un sólo diputado, por qué no, se preguntan en alto, «a poco que se les cuide, los de la izquierda abertzale no pueden ser un aliado más resistente que el PNV y, por supuesto, que ERC». Ahora mismo, a las dos partes les interesa llevarse bien, por mucho que escandalice a los barones socialistas. Es una decisión estratégica, no coyuntural y con voluntad de trascender el ámbito de Madrid para cuajar también en el País Vasco en cuanto den los números.

Aquí sí parece que es posible aquello de soplar y sorber al mismo tiempo, y el PSOE galantea al partido de Íñigo Urkullu, lo justo para no quedarse sin los apoyos de una formación que ante todo hace valer su pragmatismo, pero, a la vez, hace «manitas» con los compañeros de Otegi, a los que les interesa también limpiar su imagen y competir con el PNV como partido que consigue cosas para «casa». Los socialistas les dan cancha en materia económica, y en banderas ideológicas, como la Ley de Memoria Democrática, y pactan con ellos hasta comisiones de revisión del franquismo a cambio de que sus cinco votos puedan equilibrar una ausencia de ERC. El presidente Sánchez está alimentando interesadamente a Bildu por supervivencia presente y futura. En el «sanchismo» sueñan con la idea de un País Vasco en el que Bildu, en manos de la siguiente generación a Otegi, sea el partido consorte para tomar poder y hacer una alianza de izquierdas y nacionalista. Poco importa el pasado de Bildu y Otegi, porque el PSOE de Sánchez es un partido muy abierto, para los suyos, al diálogo.